¿Qué entiende Fenareta por “empresa”?

“Los filósofos que han especulado sobre la significación de la vida y el destino del hombre, no han notado lo suficiente que la naturaleza se ha tomado la molestia de informarnos sobre sí misma. Ella nos advierte por un signo preciso que nuestro destino está alcanzado. Ese signo es la Alegría. Digo la Alegría, no el placer.

El placer no es más que un artificio imaginado por la naturaleza para obtener del ser viviente la conservación de la vida; no indica la dirección en la que la vida es lanzada. Pero la alegría anuncia siempre que la vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria: toda gran alegría tiene un acento triunfal.

Ahora bien, si tomamos en cuenta esta indicación y seguimos esta nueva línea de hechos,  hayamos que por todas partes donde hay alegría, hay creación: más rica es la creación, más profunda es la alegría”.

Henri Bergson

El socialismo marxista y el liberalismo capitalista han acabado por defenestrar el concepto de empresa y la antropología subyacente, al situarlas en medio de un dilema que no es tal: ¿libertad o justicia?

Los teóricos de la libertad han defendido el llamado “mercado” por encima de todo, mientras que los defensores de la llamada justicia social han dado la preferencia al Estado. De estas opciones han nacido las oposiciones mercado-estado, liberalismo-socialismo o riqueza-poder. Fenareta ofrece un giro radical en el pensamiento de la empresa, en paralelo con el giro que propone a nivel antropológico. La empresa es una persona, y la persona no es ni un lobo infinitamente voraz que caza por cazar ni un gusano ocioso deseoso de ser alimentado simplemente para engordar. La persona tiene un sentido y todo lo que hace, lo comparte.

Creemos en la persona humana con todas sus dimensiones, y consideramos que el valor de la misma se puede concentrar en la vida. La persona tiene un sentido, la Vida, y el sentido actúa de tractor, de elan, de impulso, de fuerza que impulsa a la persona a perseverar en su vida, a crear más vida, a buscar la verdad de la vida y a contemplar la belleza de la vida.

La persona crea valor cuando crea vida con lo que es y lo que hace. Crea valor cuando contribuye a la creación facilitando las circunstancias que hacen posible y digna la vida. Creando valor se perfecciona según su naturaleza: llega a ser lo que debe ser, lo que es. Lo consigue como individuo, pero fundamentalmente lo consigue en la comunidad en la que vive, que ayuda a vivificar y que le vivifica.

Desde esta estructura vital animada por la vida se crea lo valioso, la nueva vida. Esta creación produce en el hombre una intensa alegría al constatar con sus propias manos que la vida no cesa y que el bien triunfa en la lucha contra el mal.

La creación de la vida por el hombre se produce mediante la utilización de determinados recursos, limitados, que son los que configuran la creación económica. Esos recursos responden siempre a una organización, que es la que conduce a la consecución de los proyectos. Estar en camino de conseguir los proyectos es el síntoma de la justicia social, y no estarlo es la mayor injusticia social imaginable. La creación económica es la ordenación de recursos limitados de cara a proyectos que responden al sentido de toda actividad humana: la creación de vida.

La empresa es el modo habitual de organizar esa actividad de creación económica, con la única salvedad de que el comercio y el tráfico mercantil han perfeccionado hasta tal punto esa organización específica que la han dotado de personalidad económico-jurídica. Así pues, la empresa es la persona jurídica que tiene como vocación el crear vida de forma económica –con recursos limitados.

En su dinamismo propio (la creación de vida), la empresa cuenta con recursos limitados -bienes fabricados, aquellos que forman una suma limitada o nula: su distribución acaba por agotarlos- y otros ilimitados, bienes creacionales, aquellos que se pueden compartir o repartir y que nunca se terminan (tales como la bondad, la generosidad, la confianza, el sacrificio, el ingenio, la paciencia, etc.). –que serían

La empresa se convierte, en la visión de Fenareta, en persona cuya vocación es contribuir a la creación, desde su campo de conocimiento específico, la creación económica. Penetran, por tanto, la vida y el impulso vital dentro de la empresa, haciéndola emerger hacia el entorno –la comunidad, el mercado y el Estado- para ofrecer su mano creadora allá donde ella vea que se necesita.

Desde la empresa creadora, y obrando conforme al sentido, se alcanzan los proyectos, y el caminar hacia ellos, utilizando los recursos, limitados o ilimitados, conforma la justicia, siempre social. Así pues, el dilema no es tal y la vida puede realizarse plenamente, libre y justa.

One Comments to “¿Qué entiende Fenareta por “empresa”?”

  1. [...] -Que me traigan primero el fruto de su trabajo. Que viertan en mis graneros los ríos de sus cosechas. Que hagan de mí sus graneros. Quiero que sirvan a mi gloria cuando flagelen los trigos y que estalle en derredor la corteza de oro. Porque entonces el trabajo, que era función de nutrición, se transforma en cántico. Por que he aquí que poco hay por compadecer en aquello cuyos riñones se doblan cuando llevan los sacos pesados a la molienda. O los traen de vuelta, blancos de harina. El peso de los sacos los aumenta como una plegaria. Y he aquí que ríen alegremente cuando llevan la gavilla como un candelabro de granos con sus puntas y su fulgor. Porque una civilización se asienta sobre lo que se exige de los hombres, no sobre lo que se les suministra. Y, agotados, vuelven inmediatamente a este trigo y de él se nutren. Pero no es ésta para el hombre la faz importante de las cosas. Lo que los nutre en su corazón no es lo que reciben del trigo. Es lo que le dan. [...]

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