FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
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Business: ¿problema o solución? (Soft y hard II)

Buen artículo de nuestro amigo Santiago Álvarez de Mon en Expansión.

Hace días nuestra amiga Deborah nos preguntaba por las habilidades soft, en comentario a nuestro post “Soft o hard: ¿qué es qué?”. Quizá este artículo sea explicativo.

Cuando estas líneas vean la luz, estaremos en plena jornada de huelga. Buena excusa para reflexionar sobre una institución clave, la empresa moderna, fuente de esperanza y frustración.

Hasta que la sociedad civil someta la política a una experiencia catártica –deplorable la altura intelectual del debate– y obligue a la Universidad a salir de su endogamia (analizar, pensar, hacer, decidir, debatir, disfrutar, no son verbos dominantes entre los muros universitarios), espero más de la empresa en términos de cambio y renovación. Urgida por un mercado implacable no tiene más remedio. El instinto de supervivencia despierta las neuronas del ingenio y el trabajo.

Algunos factores en su haber
-Talento a granel. Afortunadamente me relaciono con multitud de profesionales. Bien formados, esforzados, dispuestos a estudiar, a viajar, incluso a sortear la infranqueable barrera del inglés, constituyen un ejército donde no sólo brillan las estrellas de los generales.

-Un potencial inmenso de innovación y creatividad, pendiente de estallar en cuanto se den las circunstancias propicias para ello, fundamentalmente libertad, responsabilidad y exigencia.

- La calidad humana de hombres y mujeres que piden a sus carreras algo más que una nómina. También les mueve la solidaridad y el servicio. El comportamiento de nuestras empresas en el concierto internacional confirma estas fortalezas. El atrevimiento, la sana ambición, la falta de complejos, pensar a lo grande, se han encontrado y el resultado está a la vista.

Elementos en su debe
-Incapacidad, cerrazón o desidia para revisar paradigmas periclitados, para hacer una mínima autocrítica. La crisis es producto de muchas variables, entre otras, la codicia e inmoralidad de algunos listillos que saldrán indemnes de ella. En este contexto, repetir el latiguillo de la autorregulación y repudiar todo lo que se acerque a control y rigor suena irresponsable. Reglas claras, transparencia y seguridad jurídica constituyen el ecosistema de las comunidades de aprendizaje del futuro.

-Alergia a la incertidumbre, hábitat natural de la experiencia humana de vivir. Tecnologías, complejidad, globalización, diversidad, mueven nuestro suelo, y en pleno movimiento de tierras buscamos seguridad y calor. ¿Resultado? Angustia y actitudes defensivas, el río sigue su marcha. El cambio es lo único cierto.

-Un preocupante déficit cultural, particularmente grave en un mundo global e interconectado. Al acervo técnico de conocimientos tenemos que unir un set de habilidades soft (historia, psicología, filosofía…) imprescindible para no hacer el ridículo en países desconocidos. Negocios y humanidades no tienen porqué estar a la greña.

-Una carencia sensible de perfiles emprendedores que se vienen arriba frente al riesgo y el vacío. Ante las incógnitas y desafíos del presente nos falta adrenalina y espíritu aventurero, y nos sobran “empresarios” acostumbrados a hacer negocios pendientes del BOE. Negocios y Gobierno, juntos, encamados, no pinta bien. Unos, a jugar sin marrullerías y ventajas, y el otro, árbitro imparcial y justo que delimita y respeta las normas de la competición.

-Falta de sensibilidad social. Privatizar egoístamente las ganancias y socializar descaradamente las pérdidas, megablindajes y despidos indiscriminados, no son una buena oferta “electoral”. ¿Se puede ir muy lejos con el slogan de crear valor para el accionista? ¿No hay otros stakeholders en juego? ¿Alguien se deja la piel por objetivo tan limitado? ¿Las nuevas generaciones se sienten seducidas por criterios estrictamente económicos? Propósito, sentido, causa, sueño, justicia, son ideas fuertes que afectan, y muy mucho, a la cuenta de resultados. No entender esto y seguir manipulando al personal con homilías huecas y frías sobre management explican la pérdida de legitimidad y credibilidad de más de un gestor. Las personas no son kleenex de usar y tirar, son los protagonistas principales de la película, al menos mientras ésta dura.

Si no se ahonda en la naturaleza moral de la empresa, desde su eficiencia e independencia económicas, estaremos sembrando el caldo de cultivo para la demagogia, la nostalgia, el populismo y, a lo peor, la violencia. Si la economía y las finanzas se ponen a trabajar al servicio del espíritu humano, si definimos la misión y visión de la empresa de un modo más auténtico, noble y atractivo, a lo mejor les ahorramos a nuestros hijos espectáculos como el de hoy. Talento e inteligencia no faltan. Voluntad y carácter, no estoy tan seguro.

Ayer por mi, hoy por ti. Mañana por nosotros

Una noticia que no nos pasó desapercibida.

Hay sitios donde las cosas se están empezando a hacer mejor. Hay que leer la letra pequeña, por supuesto (limitado a ciertas secciones, proteccionismo, etc.) pero late un espíritu distinto del habitual.

Adicionalmente, y aunque lo de la “crisis” afecta a todos, en Alemania se trata de un ajuste -ya realizado; en España, del desmantelamiento de todo un modelo económico que no sirve para nada y que nos ha vuelto locos -y aún por realizarse.

No es extraño que IG Metal tenga la vida que tiene:

Siemens garantiza a sus empleados en Alemania sus puestos de trabajo de forma indefinida

El grupo alemán de tecnología e ingeniería Siemens y sus trabajadores en Alemania han llegado a un acuerdo de cara a futuras reorganizaciones y ajustes estructurales que garantiza a unos 128.000 empleados sus puestos de trabajo de forma indefinida, según informa la compañía en un comunicado

En concreto, la compañía ha alcanzado un acuerdo indefinido sobre garantías en el empleo y la localización con el comité de empresa y el sindicato IG Metal, que renueva el firmado en julio de 2008, y amplia sus principios a toda la compañía y a las empresas subsidiarias de Siemens Alemania. Sin embargo, no se aplicará a su unidad de telecomunicaciones Siemens IT Solutions and Services (SIS)

Siemens se compromete a continuar actuando responsablemente en el futuro a la hora de tomar medidas estructurales y mantener su competitividad a larga plazo, así como a implementar dichas medidas de acuerdo con los representantes de los trabajadores.

Además, subraya que los ajustes que se realicen en su plantilla serán, si es posible, “sin despidos”. “Como en el pasado, Siemens utilizará todo los medios posibles para alcanzar este objetivo, incluyendo cambios de personal entre localizaciones y creando programas de empleo de corta duración”, explica la compañía.

El presidente y consejero delegado de Siemenes AG, Peter Löscher, señala que este acuerdo representa un “compromiso claro y a largo plazo con Alemania como plaza económica”. “Siemens es un empleador responsable. Cada uno de nuestros trabajadores es importante para nosotros”, añade.

Por su parte, el vicepresidente de IG Metal, Berthold Huber, destaca que el acuerdo crea una “base importante” para el desarrollo futuro de Siemens y facilita “la seguridad y las protección” de los empleados de la compañía en cambios futuros.

Sobre la confianza

Traemos hoy a Voces el interesante trabajo sobre la confianza de Richard Brisebois.

Richard Brisebois es Miembro asociado del Instituto Empresa y Humanismo. Doctor en Administración de Empresas por la Universidad de Navarra, Master en Finanzas por Concordia
University (Montreal, Canadá) y Licenciado en Linguística por McGill University (Montreal,
Canadá). Imparte las asignaturas de Negociación, Liderazgo y Comportamiento Humano en el

programa de MBA de McGill University. Ha sido profesor de l’Ecole des Hautes Etudes Commerciales (HEC, Montreal) y de la Universidad de Navarra. Es socio del International Business Management Group (Montreal, Canadá). Ha sido Director de la cartera de préstamos del Bank of Nova Scotia (Toronto, Canadá) a países latinoamericanos y Asesor en finanzas internacionales. Dirigió proyectos de inversión en Estados Unidos de América, México,  Ecuador, Chile, Jamaica y Filipinas.

En el trabajo que adjuntamos, analiza los momentos de la confianza, concluye que los empresarios prefieren trabajar contando con ella que sin contar con ella y da lugar a una interesante noción de empresa: “la asociación de personas comprometidas entre sí en una tarea común a la que contribuyen con sus respectivos talentos”. Y afronta 17 mitos sobre la confianza que convendría revisar, tal y como él hace. Por ejemplo:

Mito nº 1: No te fíes nunca de quien no conoces.

Realidad: Confiar en lo que dicen de ellos mismos es la única forma de conocerles.

O:

Mito nº 2: Pero puedo conseguir información sobre esta persona.

Realidad: Tendrás de todos modos que fiarte de tus fuentes de información.

O:

Mito nº 10: “Algunos enfrentan situaciones nuevas con una confianza casi ingenua: aceptan desconocidos, consideran como veraces cualquier anuncio o vendedor, y firman contratos sin leerlos”.

Realidad: La ingenuidad no es lo mismo que la confianza. No es confianza hacerse dependiente
sin creer al otro. Tampoco lo es una dependencia cuyo fundamento sea otro que la fiabilidad de la persona misma.

Seguimos, pues, coleccionando señales.

Os adjuntamos, en Lugares para pararse a pensar, el link a su blog, cada día más sugerente. Contiene cosas como estas (nihil novum…):

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Organizaciones con alma

Hace semanas nos enviaba un buen amigo, Oliver Álvarez, un trabajado correo sobre la vocación de Fenareta, sus fines y la posibilidad de conseguirlos.

“(…) estoy convencido de que es urgente que la Filosofía llegue al cimiento de nuestra civilización actual, la empresa. Creo que es necesario que la empresa (individualmente y en conjunto) aclare sus fines, y ponga un límite a los medios que está dispuesta a utilizar para su labor de creación, si no, ésta, se puede conllevar una desproporcionada destrucción, tanto del entorno (social y de todo tipo) como de sí misma.

Hemos creado estos entes superpoderosos y no hemos puesto un corazón en su pecho.

La labor de la Filosofía en la empresa se me presenta como una oportunidad para hacerlo.

Como en la metáfora homérica de “la estrategia de odiseo”, desde el enfoque de Fenareta, podríamos pasar dentro de sus murallas para que la Filosofía clarificase qué fines y medios pueden beneficiar a todos, dentro y fuera de esas murallas.

En mi mensaje te mencioné que estaba preparando un examen. La asignatura era Antropología Urbana. En el texto “fundacional” de esa disciplina, Louis Wirth, sociólogo de la Escuela de Chicago, escribió algo que me ha impactado:

La ventaja de que goza la corporación frente al empresario individual o a la sociedad individual en un mundo industrial-urbano, deriva no sólo de la posibilidad de centralizar los recursos de miles de individuos o del privilegio legal de la responsabilidad limitada y sucesión perpetua, sino el hecho de que la corporación no tiene alma.

El urbanismo como modo de vida

http://www.bifurcaciones.cl/002/reserva.htm

“La corporación no tiene alma”.

¿Quizá darle una sería terminar con ésa, su ventaja, y a la vez, eliminar su esencia…?

¿Cómo lo asumiría la corporación?

Me refiero a que la búsqueda de beneficios a cualquier coste es inherente a la naturaleza de las corporaciones. Como dice Noam Chomsky en una interesante entrevista al respecto:

“Por supuesto no son personas reales, son inmortales, son entidades legales colectivas. De hecho son muy similares a otras formas organizativas que conocemos, son una de las formas de totalitarismo desarrolladas en el siglo XX. Las otras formas fueron destruidas, éstas todavía existen, y últimamente se les exige por ley que sean algo que podríamos denominar patológico, si se tratara de seres humanos.

La ley les exige que maximicen su poder y sus ganancias sin importar el efecto que esto produzca en las personas. Se les exige que externalicen sus costos, de modo que si pueden hacer que el público o futuras generaciones los paguen , se les requiere que lo hagan. Sería ilegal que los ejecutivos de las corporaciones hicieran otra cosa.

http://www.voltairenet.org/article125564.html

Siguiendo en esa línea, en uno de los comentarios de vuestro blog, dice Ian:

“El cambio que se necesita por tanto es de valores en aquellos que toman las decisiones y se encuentrar en lugares de responsabilidad, sí, pero sabiendo que “beben” de un ambiente y entorno que los presiona a ser de una determinada manera.”

http://fenareta.org/blog/2010/08/19/la-venta-de-una-empresa/#comments

Ésa es la cuestión que me preocupa, y me gustaría saber cuál es vuestra visión, sobre cómo eliminar esa presión sobre las personas, que las obliga a maximizar beneficios sin ningún límite, cuando esa presión es la razón de ser de la entidad.

Preñado de contenido, sobre el que estamos trabajando, dejaba varias líneas de investigación apuntadas, varios ecos que resuenan. Entre ellos el del alma de las organizaciones.

Fenareta, en esta primera fase, no está planteando soluciones, ni siquiera posiciones. Está escuchando a filósofos, a organizaciones, a fundaciones, tratando de afirmar poco o nada. Fenareta está pensando lo que le dicen y lo que va leyendo.

Y recogiendo -obviamente con cierto criterio- ideas, palabras, materiales, libros, comentarios… que pueden llegar a ser muy útiles para su misión.

Este correo de Oliver nos recuerda la obra de otra persona que, en su campo, habla de organizaciones con alma desde hace años. Y del despido interior.

Simplemente hemos querido congregar a ambos en este blog hoy, filosof-ando. Mostrar dos nuevas señales, desde ámbitos distintos pero en alguna medida coincidentes, con las que nos queremos quedar.

Os compartimos, pues, el trabajo de otro buen amigo, Lotfi El-Ghandouri, que puso en marcha Creative Society hace años, después de haber asesorado a entidades como El Circo del Sol. Asimismo, dio nacimiento a The Hub, centro de innovación social para emprendedores. Merece la pena echar un vistazo al Hub de Madrid, donde el jueves por la tarde se presenta el fondo de capital riesgo social Creas.

De nuevo, personas de diferentes ámbitos llegan, tras largas azarosas navegaciones, a una misma orilla.

¿Coreografía o música de los golpes? – Raging bull

Empezamos la semana con fotografías, películas, músicas y libros que contribuyen a hacer de la vida diaria un ejercicio de reflexión e integración personal. Combatiendo la inercia y el automatismo laboral“.

Así se describe este apartado de los lunes. Hoy una mirada. A esta secuencia (Raging bull de Martin Scorsese).

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Una mirada que podría sostenerse horas, días. Que podría servir como mirada de contemplación ante las personas que encontramos en nuestro trabajo. Mirada a nosotros mismos.

Como una eterna nota, el púgil baila en el tri-grama que marcan las rústicas cuerdas del cuadrilátero, en primer término. Cuerdas que marcan, con sangre a veces, el argumento de su vida. La vida de un boxeador envuelto en un ropaje que le hace casi ridículo. El papel que le ha tocado jugar, probablemente delimitado por esas cuerdas, de las que su bailoteo y sus golpes nunca lograrán sacarle. El personaje que, irremisiblemente, irá golpeando cuanto se encuentre.

Hace días nos planteábamos la pregunta: ¿por qué luchas? E intuíamos que, en una vida pensada, la lucha no lo era todo. La lucha puede llevar a perder la libertad. ¿Qué sucede cuando se lucha para recobrarla? ¿Y cuándo se lucha porque no se tiene ninguna posibilidad adicional? ¿Por qué luchan tanto ciertas personas, algunas, como Jake La Motta, que provienen de un origen tan difícil? ¿Y otras que lo tienen todo?

Hoy, en la visión del legendario Jake La Motta que Scorsese nos ofrece, vemos que la pregunta queda fuera del marco, de la pantalla. A veces nos tocará enfrentarnos a personajes como el que aparece enjaulado en la pantalla, y nuestro cometido será sentarnos con ellos y escuchar, sin cuestionar, sin preguntar.

Asistir a su baile, a veces desaforado, incluso patético, sin aspirar a que se justifiquen. Sin exigir que den cuenta y razón. Porque a veces la cuestión no va de cuentas, ni de razones, ni de causas. Simplemente suena la musica y ellos bailan, dentro del espacio que dejan las cuerdas. Con la ropa que llevan puesta y sin percatarse de su apariencia. Bailan y nosotros miramos.

Acompañemos. En silencio. Comprendiendo el sufrimiento que la persona lleva consigo y que reparte, como caramelos, a quien se le acerca, a quien entra en el ring de su vida.

En ciertas circunstancias que vamos viviendo, la primera reacción es juzgar, contrastando lo que vemos con lo que pensamos que debería ser. Las personas abren su corazón y manifiestan una situación de sufrimiento. ¡Qué difícil es no juzgar para el espectador! ¡Qué difícil es simplemente acoger! ¡Qué difícil es saltar al cuadrilátero y compartir los golpes!

Sin embargo, cuando se alcanza a comprender los extremos en que se deselvuelve la vida de estas personas, la palabra del juicio se apaga, se avergüenza, dando paso al silencio. Surge la simpatía, la compasión… Ni causas ni razones. No se pueden encontrar razones ni causas cuando, tras los golpes de la vida, Jake, con la cara literalmente partida, le recuerda a Ray que se mantiene en pie, lo cual se convierte en su sentido:

“Ya never got me down Ray……Ya hear me? ya never got me down….”

Entonces una llamada, una voz, tiene sentido. Entonces, tras la acción inmediata, se acierta a divisar todo un horizonte que la bruma del instante había, por un momento, ocultado, pero que se muestra de nuevo. Entonces surge la posibilidad de la vida.

“They called me an animal. I’m not an animal.”

Entonces se entienden afirmaciones como la que le hace Jake a su abandonada esposa, mientras cocina para él:

“Don’t overcook it. You overcook it, it’s no good. It defeats its own purpose.”

Seguimos caminando y buscando esa serenidad para aceptar lo que no podemos cambiar, la valentía para cambiar lo que podemos cambiar y la sabiduría para discernir unas de otras. Sabiduría que a veces surge inesperadamente:

“I’ve done a lotta bad things, Joey. Maybe it’s comin’ back to me.”

Cuando ello sucede, suena la música.

Suena esta música: el Intermezzo de la Cavalleria rusticana de Pietro Mascagni. Es también clarificador. Es muy curioso cómo, contrastando con su placidez y serenidad, ha servido para acompañar películas de gran violencia. Películas donde las personas se resistían violentamente, golpeandolo todo, a un trágico destino que les estaba, desde el comienzo, indicado.

Suena esta música, quizás, a ¿liberación? ¿O a aceptación serena del destino? ¿O a discernimiento? ¿A qué le suena al protagonista cuando dice:

“There’s no way I’m goin’ down. I don’t go down for nobody.”

Habría quizá que reflexionar acerca de las cuerdas que marcan el cuadrilátero en que se mueven las organizaciones, y quizá madurar nuestra actitud ante ellas y las personas que las forman. Para poder entender:

“I remember those cheers,
They still ring in my ears,
And for years they remain in my thoughts.
‘Cause one night I took off my robe,
And what’d I do? I forgot to wear shorts.
I recall every fall, every hook, every jab,
The worst way a guy can get rid of his flab,
As you know, my life wasn’t drab.
Though I’d rather hear you cheer
When I delve into Shakespeare …
‘A horse! A horse! My kingdom for a horse!’
I haven’t had a winner in six months.
And though I’m no Olivier,
If he fought Sugar Ray, he would say
That the thing ain’t the ring, it’s the play.
So give me a stage
Where this bull here can rage,
And though I can fight,
I’d much rather recite.
That’s entertainment.”?

La Cavalleria en diferentes tonalidades.

  • Dirigiendo Lim Kek-tjiang a la Evergreen Symphony Orchestra:
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  • En la maravillosa “El Padrino”:
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  • Levon Manukyan
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  • Zubin Metta
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  • Un magnífico adiós
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  • Ricardo Muti
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Acaba la película con una cita bíblica:

“So, for the second time, [the Pharisees]
summoned the man who had been blind and said:
‘Speak the truth before God.
We know this fellow is a sinner.’
‘Whether or not he is a sinner, I do not know.’
the man replied.
‘All I know is this:
once I was blind and now I can see.’
John IX. 24-26

The sceptical polymath

Leída en The philosophers´magazine una entrevista a Ziauddin Sardar.

Algunos párrafos que destacamos:

““Since I wanted consciously to promote Islamic thought, right from the beginning, I was very dissatisfied with a great deal of what I read about Islam, since the Koran constantly asks the reader to be a thinker. The most common phrases in the Koran are ‘have you not thought’, ‘did you not think’, ‘look at the signs of nature’; and the interesting thing for me is that the Koran itself, although it’s a clearly a religious text, continuously asks questions. This is what Ibn Rushd and the philosophers in Islam were actually doing – asking questions. So asking questions became my methodology, in a sense.”

In his own case, he finds it “difficult to separate” his pursuit of philosophy and his investigations of Islam. “I am not a conventional Muslim thinker. I’m not too interested in theology. Let me be totally honest: theology bores me. I’m not interested in how many angels there are and what are their names and exactly when to bow and not to bow and whether to raise your index finger or not during prayer. I’m interested in looking at Islamic concepts, if you like, from a philosophical perspective.

“If you take for instance the concept of halal, which basically means praiseworthy – something is good and wholesome, for you, for society, for the world. This is a central concept in Islam – Islam is built on the notion of halal. But nowadays it seems to have been reduced to meat. There could not have been a greater injustice than to reduce such a profound notion as halal to simply halal meat. And to me this is a philosophical question, in the sense of: how do we live a halal life in contemporary times?”

It’s a question that Sardar believes has several dimensions. One is ethical. “If you are slaughtering an animal, first of all you need to treat that animal as an individual creation of God. So you look the animal in the eye and say ‘I am doing this in the name of God because I am hungry.’ So you can’t apply the same principle to mass slaughter in the abattoir. Factory farming can never be halal in my notion of thought. It’s just not ethical. For me one of the most halal things you can do is switch the light off, because climate change is real. I want to open up the notion up of halal from an ethical perspective.”

Then there is an epistemological dimension: “My pursuit of knowledge as well as the knowledge I generate has to be praiseworthy and healthy. So the way I seek knowledge, the experimental methods I use, has to show reverence for the creation of God. I cannot destroy the object of my study simply because I want to study it.”

Sardar’s approach to Islamic thought can sound – deceptively – almost secular.

“I don’t see Islam as a religion. As I have said, I’m not particularly interested in theology. I’m interested in Islam as a world-view, and as a world-view it is based on certain ethical concepts, so I’m committed to a particular ethical way of looking at and shaping the world, at the end of the day. My Islam is about epistemology, it’s about ethical interpretation of concepts, it’s about engaging and changing the world for the better. It’s also about prayer and fasting, but that’s only a minor component of the way I see Islam as a world-view.”

(…)

“I think your education has been an unjust education. An education that says to you philosophy started with the Greeks – Plato and Aristotle and all that in Athens – and then suddenly the enlightenment happens, is telling you is that there is a dark ages when nothing happened, which is a gross distortion of history. This is where Al-Ghazali Book of Knowledge comes in very handy, because he would argue that the knowledge that has been passed to you is not true knowledge in the sense that it has a lot of distortion of history in it.

“Basically what you’ve missed is from 8th century to 17th century, so you’ve missed a thousand years of philosophy, which is a hell of a lot of philosophy. You also missed how Europe acquired all that. So in a sense you’ve been unjust to yourself because what makes Julian the self is truncated – you have no awareness of the rich Islamic heritage that shaped yourself.”

There are also specific ideas in Islamic philosophy which he thinks could and should have had more impact on western philosophy. For instance, “in the western tradition of thought, especially post-enlightenment, reason and values have been two watertight compartments. Science is supposed to be neutral, international, it has no emotions or values in it. When you study Islamic philosophy you realise that there is no such thing as neutral science. We would not have to wait until the twenty-first century to discover that science is socially constructed because Al Ghazali knew that knowledge was socially constructed.”

There doesn’t seem to be too much sign of philosophy departments in British and American universities taking Sardar’s advice and broadening their curricula. Perhaps the bigger problem they have, however, is precisely in the fact that they are philosophy departments.

“I do not believe in disciplinary boundaries, that this bit is physics and this bit is chemistry, because I don’t think nature behaves like that. So I don’t think this is philosophy and this is not philosophy. For me you pursue a question and you need to do whatever you need to do to answer that question, and if you need to go and learn geology to answer that question then you need to go and learn geology to answer that question.”

Perhaps that is the real incoherence of the philosophers: that they think they can be pure philosophers. If that’s right, then Sardar is better off remaining a polymath, and leaving the philosopher title for others.”

Sobre Ziauddin Sardar. Artículos.

Caminando…

Ha sido una semana intensa: dando continuidad a los proyectos (que poco a poco parece que toman forma), manteniendo reuniones con futuros patronos (con Alberto García Casillas y con Luis Martín Cabiedes) y con los que están apoyando cada proyecto (Evaristo Palomar, Josefina Pooley, Miriam García Pérez, Eduardo Román) y abriendo nuevas posibilidades.

De momento, parece que cuentan con posibilidades tres proyectos de consultoría, uno de promoción y cuatro de divulgación. Los de formación esta semana quedaron en espera. Tuvimos una interesante reunión con la Escuela de Filosofía para ver vías de colaboración especialmente en este rubro.

Nuestro objetivo es comenzar a ejecutar los primeros proyectos con clientes e ir recorriendo el camino que dé lugar a la Fundación y a su equipo estable de trabajo.

En este sentido, hemos abierto camino:

  • con una fundación que quiere colaborar con nosotros a nivel de reflexión sobre las bases de su actuación, en tres líneas concretas;
  • con una asociación empresarial, que nos ha pedido un conferenciante y que quiere estudiar cursos de formación para el año que viene;
  • apoyando con asesoramiento e inversores que conocemos al primer proyecto empresarial que se le presenta a Fenareta, y que acerca el mundo del crecimiento personal al público que lo demanda (algo que Fenareta tiene como objetivo fundacional);
  • trabajando con Eduardo, Miriam y Gaspar Ariño el tema de los desayunos-debate;
  • viendo la posibilidad de encontrar financiación para un documental preparado por Eduardo que será bastante novedoso en su formato
  • y presupuestando la edición del primer libro Fenareta, donde trataremos de emplear un esquema editor novedoso. Si nos llegan los derechos de autor nos pondremos en marcha.

En tres semanas trataremos de celebrar la primera reunión de trabajo Fenareta para informar de todos estos avances (con nombres y apellidos) a los que estén interesados en formar parte de ese grupo de seguimiento -hay nuevos apoyos que no pudieron asistir a la primera reunión de julio- que habrá de confluir, en un segundo momento, en el Patronato (ya hemos recibido el certificado para la Fundación). Toda ayuda es bienvenida.

Asismismo, hemos tratado de añadir al blog algún link adicional que pueda aportar reflexión a los muchos seguidores que Ada logró interesar. Así, encontraréis en la columna de la derecha referencia a:

  • los libros que estamos trabajando (“Leyendo…”),
  • las entradas en otras páginas que nos van pareciendo interesantes (“Vistazos”)
  • y a los blogs que nos merecen atención especial (“Lugares para pararse a pensar”).

Parece que Fenareta va recibiendo una acogida amable en el mundo de las organizaciones y que la disposición a contar con nosotros existe.

Seguimos caminando…

Filósofos menos conocidos

Comienza también el curso en el Centro de Estudios Judeo-Cristianos, este año titulado “El judaísmo moderno: Israel y la Diáspora y su relación con el cristianismo”.

Varios profesores universitarios, especialistas en esta filosofía, tratarán de acercar con sencillez la figura de pensadores tan importantes, para entender aspectos como la violencia, la posmodernidad o la alteridad, como Rosenzweig, Buber o Lévinas. Hay una apasionante filosofía en las vidas y en las obras de estas personas. Y muchas posibilidades de aplicar su pensamiento a la vida de las empresas y las organizaciones, creando posibilidades donde antes no se contemplaba ninguna.

Conviene quizá echar un vistazo al curso o aparecer por conferencias concretas.

Ejecutiva agresiva (Heard on the street I)

Se escuchan cosas en la calle, en un bar, en el metro.

Ejecutiva agresiva, escoltada por dos compañeros de trabajo. Traje de chaqueta, delgada ella, fibrosa. Voz segura, contundente: le ha costado mucho llegar hasta ahí. Directiva de agencia de comunicación, probablemente. Hora de la comida. Estarán buscando algo rápido, para volver a la oficina enseguida.

–Todos lo que nos llegan son licenciados en Historia del Arte, Bellas Artes… ¡Y a mí qué me importa lo que hayan estudiado! ¡Me da igual! ¡A mi lo único que me importa es que vendan, que vendan! –bramaba por la calle, ensordecedoramente silenciosa a esa hora.

Ellos asienten con un silencio respetuoso.

Fenareta, asustada, se agitaba en mi interior, aunque notaba yo que se envalentonaba y quería decirle a la agresiva algunas cosas tales como:

  • ¡Pues trate de considerar importante lo que su gente ha estudiado, doña Agresiva, porque son personas, y probablemente antes que vender, han estado preocupados en formarse un corazón, una cabeza, unas manos y unos hábitos!
  • ¡Lo que quiera que usted venda, doña Agresiva, lo venderá mejor si de venderlo se encargan personas, antes que “vendedores”!
  • ¿Por qué no ejerce usted verdaderamente de mujer, de persona femenina, y le aporta usted a esa empresa que “sólo” vende una visión algo más amplia de modo que la ayude a posicionarse como una empresa humana, una empresa personal?
  • ¿Por qué no le da usted una vuelta a eso de equiparar la persona jurídica “empresa” con la persona humana?

La mujer se ha liberado. Tan alto ha volado que se ha esfumado. Y la empresa ha perdido con esta “ascensión” una gran oportunidad de perfeccionarse, de volverse mejor, más completa. Su monótona composición nos hastía.

Escuela de Filosofía: comienza el curso 2010-11

Nuestros amigos de la Escuela de Filosofía presentaron el lunes el curso 2010-2011, con dos programas de referencia: el de Historia del Pensamiento Filosófico y el que trata sobre los Monoteísmos. Asimismo, se trabajará en otro nuevo programa de diálogos filosóficos.

En franco diálogo ya con ellos, les deseamos un buen año y trataremos de dar a conocer a quien se nos acerque la labor que están realizando desde hace años por difundir la filosofía como actitud.

Le mandaremos el folleto general a quien nos lo solicite.