Organizaciones con alma

Hace semanas nos enviaba un buen amigo, Oliver Álvarez, un trabajado correo sobre la vocación de Fenareta, sus fines y la posibilidad de conseguirlos.

“(…) estoy convencido de que es urgente que la Filosofía llegue al cimiento de nuestra civilización actual, la empresa. Creo que es necesario que la empresa (individualmente y en conjunto) aclare sus fines, y ponga un límite a los medios que está dispuesta a utilizar para su labor de creación, si no, ésta, se puede conllevar una desproporcionada destrucción, tanto del entorno (social y de todo tipo) como de sí misma.

Hemos creado estos entes superpoderosos y no hemos puesto un corazón en su pecho.

La labor de la Filosofía en la empresa se me presenta como una oportunidad para hacerlo.

Como en la metáfora homérica de “la estrategia de odiseo”, desde el enfoque de Fenareta, podríamos pasar dentro de sus murallas para que la Filosofía clarificase qué fines y medios pueden beneficiar a todos, dentro y fuera de esas murallas.

En mi mensaje te mencioné que estaba preparando un examen. La asignatura era Antropología Urbana. En el texto “fundacional” de esa disciplina, Louis Wirth, sociólogo de la Escuela de Chicago, escribió algo que me ha impactado:

La ventaja de que goza la corporación frente al empresario individual o a la sociedad individual en un mundo industrial-urbano, deriva no sólo de la posibilidad de centralizar los recursos de miles de individuos o del privilegio legal de la responsabilidad limitada y sucesión perpetua, sino el hecho de que la corporación no tiene alma.

El urbanismo como modo de vida

http://www.bifurcaciones.cl/002/reserva.htm

“La corporación no tiene alma”.

¿Quizá darle una sería terminar con ésa, su ventaja, y a la vez, eliminar su esencia…?

¿Cómo lo asumiría la corporación?

Me refiero a que la búsqueda de beneficios a cualquier coste es inherente a la naturaleza de las corporaciones. Como dice Noam Chomsky en una interesante entrevista al respecto:

“Por supuesto no son personas reales, son inmortales, son entidades legales colectivas. De hecho son muy similares a otras formas organizativas que conocemos, son una de las formas de totalitarismo desarrolladas en el siglo XX. Las otras formas fueron destruidas, éstas todavía existen, y últimamente se les exige por ley que sean algo que podríamos denominar patológico, si se tratara de seres humanos.

La ley les exige que maximicen su poder y sus ganancias sin importar el efecto que esto produzca en las personas. Se les exige que externalicen sus costos, de modo que si pueden hacer que el público o futuras generaciones los paguen , se les requiere que lo hagan. Sería ilegal que los ejecutivos de las corporaciones hicieran otra cosa.

http://www.voltairenet.org/article125564.html

Siguiendo en esa línea, en uno de los comentarios de vuestro blog, dice Ian:

“El cambio que se necesita por tanto es de valores en aquellos que toman las decisiones y se encuentrar en lugares de responsabilidad, sí, pero sabiendo que “beben” de un ambiente y entorno que los presiona a ser de una determinada manera.”

http://fenareta.org/blog/2010/08/19/la-venta-de-una-empresa/#comments

Ésa es la cuestión que me preocupa, y me gustaría saber cuál es vuestra visión, sobre cómo eliminar esa presión sobre las personas, que las obliga a maximizar beneficios sin ningún límite, cuando esa presión es la razón de ser de la entidad.

Preñado de contenido, sobre el que estamos trabajando, dejaba varias líneas de investigación apuntadas, varios ecos que resuenan. Entre ellos el del alma de las organizaciones.

Fenareta, en esta primera fase, no está planteando soluciones, ni siquiera posiciones. Está escuchando a filósofos, a organizaciones, a fundaciones, tratando de afirmar poco o nada. Fenareta está pensando lo que le dicen y lo que va leyendo.

Y recogiendo -obviamente con cierto criterio- ideas, palabras, materiales, libros, comentarios… que pueden llegar a ser muy útiles para su misión.

Este correo de Oliver nos recuerda la obra de otra persona que, en su campo, habla de organizaciones con alma desde hace años. Y del despido interior.

Simplemente hemos querido congregar a ambos en este blog hoy, filosof-ando. Mostrar dos nuevas señales, desde ámbitos distintos pero en alguna medida coincidentes, con las que nos queremos quedar.

Os compartimos, pues, el trabajo de otro buen amigo, Lotfi El-Ghandouri, que puso en marcha Creative Society hace años, después de haber asesorado a entidades como El Circo del Sol. Asimismo, dio nacimiento a The Hub, centro de innovación social para emprendedores. Merece la pena echar un vistazo al Hub de Madrid, donde el jueves por la tarde se presenta el fondo de capital riesgo social Creas.

De nuevo, personas de diferentes ámbitos llegan, tras largas azarosas navegaciones, a una misma orilla.

One Comments to “Organizaciones con alma”

  1. [...] abierto la reflexión acerca de la posibilidad de considerar a la empresa como una persona (ved los posts acerca de esto). Aparentemente ello forzaría y simplificaría violentamente las [...]

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