Ápeiron

Solía quedar con un amigo, filósofo malagueño, en su casa de Plaza Castilla, en Madrid. Desde la ventana de su piso, ya en la madrugada, había un momento en que la conversación se nos apagaba. Era el momento en que la entidad -la falta de entidad- de la vista que teníamos enfrente se adueñaba de nuestro espíritu.

La mirada desde el balcón constituía motivo de reflexión. Apta para un Arte de vida como el de hoy.

- To ápeiron, decía mi amigo.

- Sí, ahí sigue. Y cada vez que lo tocan, más to ápeiron se vuelve.

Era tal la aberración arquitectónica y urbanística de la zona -imposible encontrar comodidad vital entre tanto chirimbolo y conato de monumento cuya belleza se mide en metros- que denominábamos al entorno, cariñosamente, el ápeiron.

Hoy nos desayunamos con un nuevo ápeiron. En Dubai. Un hotel. Arquitectura, ¿signo de los tiempos? Galería de fotos sobre el interfecto hotel.

En unos días le consultaremos a u amigo arquitecto por qué los edificios “emblemáticos” de la actualidad invitan tan poco a ser habitados.

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