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Casa: hogar vs. inversión

La casa, ¿gasto o inversión?

Mucho se ha escrito sobre este asunto.

Independientemente del victimismo -si gano, para mi, por arriesgado; si pierdo, que me ayuden-, tan habitual en la irresponsabilidad (en este país “ser víctima de algo” es como pertenecer a un club en Inglaterra) la viñeta citada por el artículo merece la pena:

Y el artículo hace pensar:

¿Y si cambiase la Ley Hipotecaria? Entrega la casa, salda la deuda

Es más que improbable. Prácticamente imposible. Está pactado. Sólo un milagro podría sacar adelante una atrevida propuesta que hoy se vota en el Pleno del Congreso de los Diputados y que pondría patas arriba el sistema hipotecario español. A la formación catalanista CiU que encabezan Artur Más y Josep Antoni Durán i Lleida le gustaría instaurar el modelo estadounidense por el cual con la entrega de la vivienda se salda la deuda hipotecaria.  Pero, ¿y si sucediese?

La medida se enmarca dentro de un paquete de medidas presentadas por el grupo parlamentario catalán en respuesta a los problemas sociales que están provocando el aumento de desahucios y ejecuciones hipotecarias como consecuencia de la profunda crisis que sufre España. El portavoz de Vivienda de CiU, Pere Macias, defenderá la moción consecuencia de interpelación que hace dos semanas dirigió al ministro de Fomento, José Blanco, solicitando que modifique la legislación hipotecaria y procesal a este fin. Aunque Blanco se mostró “abierto a estudiar” algunas de las propuestas de CiU, el Gobierno y el Grupo Socialista han remarcado que “bajo ningún concepto” está dispuesto a evaluar “ni mucho menos aplicar” esta idea.

¿Cómo entender el modelo hipotecario español? El New York Times lo calificó de ‘condena de por vida’. El dibujante Forges lo acaba de plasmar en una de sus viñetas este mismo lunes. En ella, una persona se lamenta de que el banco le concediese un crédito hipotecario tras una tasación que, poco después, tras ejecutar la hipoteca por morosidad vuelve a ser tasada, pero con un importe inferior a la mitad. Resultado, el propietario pasa a dejar de serlo, pero continúa debiéndole al banco unos 180.000 euros tras perder la casa. Ese es el resumen rápido de las consecuencias de no poder pagar una hipoteca en España.

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Despojo y saqueo: hipérbole de la golfería

Lo llevamos diciendo meses, en diferentes foros, y molesta. Hoy lo vamos a comentar aquí, en Filosof-ando, pues se trata de reflexionar sobre la economía tratando de acercarnos a la verdad de la misma.

La verdad de la economía es que no es bueno mentir: la verdad de la economía no dista mucho de la verdad de casi cualquier materia.

Las cajas están quebradas, como los bancos, debido a la burbuja de valoración generalizada que existe en España -un café no puede valer €1,3, ó 216 pesetas- desde que entró el Euro y decidimos forrarnos a costa del tipo de cambio. Y eso molesta.

Desde que una moneda de euro se hizo equivalente en la mente española a la de 100 pesetas, todo se ha encarecido en esa proporción, un 66%. No sacaron el billete de euro -que ofrece mayor percepción que el metal- y eso fue el principio de la burbuja. Se empezó a vivir una mentira.

Si usted ha prestado a personas para comprar cafés -o lo que sea: pisos, tierras, empresas- a 216 pesetas (cuando días antes valían 70 pesetas ó €0,42), usted ha prestado mal, le han mentido o se ha dejado engañar.

Y un día alguien, al final de la cadena de préstamos, decidirá que no sigue el juego, corregirá el valor, y usted no podrá recuperar sus 216 pesetas: recuperará lo que ese último esté dispuesto a pagar, de acuerdo al sentido común: probablemente las 70 pesetas y un poco más. No se podrá seguir engañando.

Las cajas están quebradas porque, adicionalmente, los políticos que están dentro de ellas no son “politikós”, sino golfos: golfos cuya responsabilidad debemos asumir todos los que les hemos puesto ahí, es decir, usted y yo. Nosotros somos los golfos de base y ellos los golfos que nos representan.

Lo cual quiere decir que las cajas están doblemente quebradas, pues los préstamos, inflados objetivamente de por sí, se han hecho a amigos, golfos también, lo cual significa “inflación subjetiva”: el golfo prestatario no los merece, pues no tiene intención de devolverlos.

Las cajas tienen que ser políticas porque son la herramienta que tiene la “polis” para articular financieramente su funcionamiento comunitario, su comunidad. Igual que tiene que ser político el Parlamento -pero compuesto por verdaderos políticos: no vale privatizarlo porque los que acuden allí a Parlamentar sean unos golfos. Igual que tiene que ser política la polis: si los ciudadanos somos unos golfos, tendremos que dejar de ser golfos, no ciudadanos.

No hay que “despolitizar” las cajas.

Ni vendiéndolas -a menos que se vendan a la polis, a la gente, a los ciudadanos -ya des-golfados-, a cooperativas de ciudadanos que quieras gestionarlas como herramientas financieras de la polis-, ni fusionándolas para tapar bajo una gran alfombra común la basura individual, ni maquillando ratios para cumplir unos supuestos test que nadie ha cumplido…

La limpia del sistema financiero es mucho más sencilla de lo que se nos quiere anunciar: en lo objetivo, quiebras.

En lo subjetivo, comienza por uno mismo. Responsabilidades y, cuando dejemos de ser unos golfos, ciudadanos depurando a sus políticos.

Es decir, limpia de abajo a arriba. Echamos de menos acusaciones populares, defensores del ciudadano y ministerios fiscales tomando la iniciativa. No hay ciudadanos que lo exijan porque… nadie está libre de culpa.

Cualquier otro mecanismo es un enjuague o un “esto lo arreglamos entre todos”.

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