FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
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Falacia animista y error fundamental de atribución

Las fases del euro

14/12/2010

En “Los Señores de las Finanzas” (Deusto, 2010) -un interesante relato de los conflictos monetarios y financieros en la Europa de Entreguerras-, Liaquat Ahamed reproduce la célebre frase de Keynes en la versión francesa de su “Tract on Monetary Reform”:

Cada vez que el franco pierde valor, el Ministro de Finanzas está convencido de que se debe a todo menos a causas económicas. Lo atribuye a la presencia de un extranjero en las inmediaciones de la Bolsa o a la misteriosa y maligna influencia de la especulación. Intelectualmente esto no se aleja mucho de que un hechicero africano atribuya una enfermedad del ganado al “mal de ojo” de alguien que pasa por ahí, o el mal tiempo al apetito insatisfecho de un ídolo”.

Crisis y falacias

Esa “falacia animista” descrita por Keynes en los años 20 ha reaparecido, lógicamente, durante la actual crisis financiera, en especial en quienes  –con frecuencia, de izquierdas- personifican el concepto abstracto de “mercados” y lo contraponen al principio de legitimidad democrática. Así, como ilustración, Santiago Carrillo escribía en “El País” del jueves pasado:

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Consciencia

En cierto momento de la “trayectoria”, el sujeto se hace consciente de la misma: la filosofía ha entrado en su “corta” vida.

¿Podría decirnos exactamente cuándo y cuál es el síntoma?

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Gracias a Filosofía de la ducha por detectarlo.

Luz, más luz

En la publicidad también se encuentran señales:

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¿Qué hijos?

Leopoldo Abadía (autor de ” La crisis Ninja “) dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.

Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?”

Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

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“Es terrible que en España haya más aspirantes a Gran Hermano que a autónomos”

De nuestro amigo Alejandro Suárez, en El Confidencial.

‘Ha llegado la hora de montar tu empresa’. Eso es lo que piensa Alejandro Suárez Sánchez-Ocaña, empresario y Business Angel de Internet, que esta semana publica un libro bajo el mismo nombre en el que ofrece una visión clara sobre la realidad que viven los emprendedores españoles. El autor considera que aunque estamos viviendo una situación económica ”bastante mala”, sacar una startup adelante está al alcance de cualquiera.

Alejandro Suárez

Y es que el movimiento emprendedor en España es cada vez más importante, aunque todavía dista mucho del que viven otros países. Según los datos publicados por Doing Business Index, del Banco Mundial, tan sólo el 5,7% de los españoles tienen previsto emprender en los próximos tres años. Una cifra que difiere mucho de la que registran otros lugares como Estados Unidos (14%) o países emergentes como Argentina donde este índice se incrementa hasta el 41%.

“Desde 2007 hay mucho más movimiento en España. La gente se ha dado cuenta de que hay que parar de quejarse y empezarse a mover. Tenemos que interiorizar las palabras de Kennedy que decían aquello de que ‘no te preguntes qué puede hacer tu país por ti, sino tú por país’”.

Sin embargo, en el difícil camino para emprender, existen una serie de factores externos que obstaculizan la labor. Para el autor, las administraciones “no han hecho nada” en los últimos años para apoyar al emprendedor y ahora quieren revertir la situación sin que se dé el clima necesario para que tenga éxito. “Se está dando una situación paradójica en la que los organismos públicos quieren cambiar parados por empresarios. Eso es muy complicado porque en nuestro país no existe una cultura emprendedora. Están tratando de regar a manguerazos el desierto del Sahara. No todo el mundo vale para ser empresario y por eso están empujando a la gente a fracasar”.

Respecto al papel de los jóvenes españoles, uno de los perfiles más castigados por la crisis por con una tasa de desempleo que supera el 43% en España, Alejandro Suárez cree que deberían empezar a conectar las universidades con las empresas para que la máquina del emprendimiento empiece a funcionar: “Tenemos la mejor generación en cuanto a talento y formación, pero el problema es que las universidades están dando la espalda al espíritu empresarial. Te tienen entretenido durante cuatro o cinco años sin darte una posibilidad práctica de ver lo que hay fuera. Te moldean como persona gris y de corte único para que acabes trabajando por cuenta ajena. Actualmente hay más aspirantes a entrar en Gran Hermano que a ser autónomos y eso es algo significativo. Las escuelas de negocio son el único lugar donde se fomenta el espíritu emprendedor”.

Además destaca la cantidad de proyectos de i+d que se encuentran en “los cajones de las universidades” porque no existe una conexión universidad-empresas que permita rescatarlos, invertir en ellos y sacarlos adelante.

“El ICO ha dado la espalda a los empresarios”

El principal problema que se encuentra un emprendedor español en su camino al éxito es la financiación. En nuestro país la industria del Capital Riesgo todavía está en pañales y la crisis financiera está haciendo que los créditos bancarios hayan caído de forma drástica. “Aquí hay muy pocos fondos de capital riesgo que sean realmente importantes porque las cantidades que manejan son muy pequeñas. Además, los bancos no están y no se les espera. Las entidades financieras no miran dónde prestan el dinero, sólo si lo puedes devolver. Te pueden otorgar 100.000 euros para una empresa o para comprarte un Ferrari. No se valoran a las empresas y sus business plan, sólo la rentabilidad de las operaciones”.

Entre tanto pesimismo, los últimos movimientos corporativos con la compra de Tuenti, BuyVip o la inyección de 70 millones de euros en Privalia están animando la creación de nuevos fondos de capital riesgo, aunque el entorno todavía está por desarrollar: “Durante mucho tiempo el grifo de la financiación ha estado cerrado. Ahora se están creando nuevos fondos y muchos gracias a estos casos de éxito. De momento hay mucho fuego de artificio y pocas inversiones. Esperemos que esto cambie pronto”.

Otros de los aspectos más peliagudos de la financiación es el que tiene que ver con las entidades públicas. Para Alejandro Suárez, la facilidad de crédito que se ve en los anuncios institucionales, como el del Instituto de Crédito Oficial, difiere mucho de la realidad: “Las líneas de créditos ICO son un juego de vender humo. Están rechazando el 70% de los créditos que se piden y las condiciones que ofrecen son más duras que las de los bancos. Además, otorgan el dinero a un megahotel de la costa y no al emprendedor que realmente sí lo necesita. El ICO es el gran fiasco de los tres últimos años y ha dado la espalda a los empresarios”.

Por último, anima a los emprendedores españoles a que viajen al extranjero para buscar financiación si es que aquí no la encuentran: “Conozco a muchos iniciadores que no encuentran inversores y les animo a que viajen fuera. En Francia hay ayudas estatales para invertir en España y en Londres es donde se mueve el dinero del capital riesgo europeo. Hay que quitarse los complejos y salir ahí fuera”.

Las curvas de los islandeses (y II)

Parece que lo de caer acaba siendo beneficioso.

Islandia vuelve a crecer dos años después del colapso de su banca

Cambiar el mundo

Elogio de la duda

04.01.2011 Santiago Álvarez de Mon

Semana atípica de transición, víspera de Reyes, tiempo que invita a conversar con los demás y con uno mismo. Pareciera como si la cadencia de nuestro ritmo vital remitiera un poco, y pensar se hiciera un sitio en nuestra abotargada agenda.

“El sentido de la vida es la pregunta más apremiante”, afirma Albert Camus en uno de sus ensayos. Víctor Frankl, prisionero de Auschwitz, la contestó después de una prueba trágica, de ahí su clásico El hombre en busca de sentido. La adversidad suele ser un disparadero certero de preguntas inquietantes. En la abundancia, etapa proclive para que nuestro ego se hinche como un globo, tendemos a aburguesarnos. Es en el desierto, en la penuria y dificultad de experiencias desestabilizadoras, cuando el ser humano se recoge sobre sí mismo y desciende a un plano más profundo y sabio de su diálogo interior. Reparando otra vez en la crisis que nos aqueja, económica, cultural y filosófica, sigo echando de menos preguntas inteligentes y me sobran respuestas fáciles para problemas difíciles.

La sencillez no es un atajo para sortear los dilemas más enrevesados, sino un lugar al que se llega después de haber bregado pacientemente con la complejidad y diversidad de retos descomunales. ¿Qué sentido tiene esta crisis? ¿En qué nos hemos equivocado? ¿Cuál es el verdadero significado de la palabra mercado? ¿Y de la idea de Estado? ¿Cómo se inserta en una realidad global e interconectada? ¿Cuál debiera ser el destino de los recursos públicos? ¿Fomentan la autonomía individual, la dignidad personal, o incuban la dependencia infantil? ¿Qué hemos aprendido de años en los que “vivimos peligrosamente”?

Bertrand Russell dice con su acostumbrada sagacidad: “Gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se debe a que los ignorantes están completamente seguros, y los inteligentes, llenos de dudas”. No cito a Russell para reivindicar y perpetuar la indecisión, para alimentar la parálisis de personas inseguras que, alérgicas al error, buscan la infalibilidad. Liderar es decidir, y decidir es actuar, previa honesta y rigurosa reflexión. Uno lee los periódicos y encuentra demasiadas afirmaciones gratuitas, análisis superficiales, verdades a medias, descalificaciones fariseas del adversario.

¿Cuántas personas conoce que se han replanteado en serio sus paradigmas de siempre? ¿Cuántos liberales se formulan cuestiones sobre la justicia y solidaridad de algunas medidas? ¿Cuantas personas de ideario más intervencionista someten al Estado a una revisión profunda de su papel?

¿Qué valor tienen nuestras convicciones si no son cocinadas en la brasa de la duda? Preguntar, escuchar, meditar, dudar, verbos decisivos, auténticas parteras de un liderazgo transformador, tienen un escaso protagonismo en el debate público. Si me urgen enunciar una sola cualidad del liderazgo, diría que la humildad. Válida para el triunfo y la derrota, es la virtud que me blinda de la desesperación, de la vanidad, y me anima a bregar con una realidad más vasta y rica que mis modelos mentales. Abundan expedidores de recetas, diseñadores de eslogans y carteles publicitarios, ideólogos de la nostalgia, y faltan mentes jóvenes y curiosas que miran de frente a la vida para ahondar en sus misterios y sugerencias. Me despido con una anécdota real que a mí me ha hecho pensar.

Un día, Arthur Schlensiger le preguntó a Alice Longworth, la hija de Theodore Roosevelt: ¿Por qué a su padre le desagradaba tanto Winston Churchill? Porque se parecen mucho, respondió Mrs. Longworth. El prójimo, el otro, puede ser espejo puñetero que devuelve imágenes ciertas de uno mismo, no están trucadas. Necesitamos quiebros emocionales como este, sutilezas sicológicas para recorrer nuestros meandros, para descubrir nuestras deficiencias. Estas son el mejor antídoto contra la soberbia, la terquedad, la vagancia, el pesimismo, el talibanismo y la cerrazón.

“¿Quieres cambian el mundo?, empieza por ti mismo”, aconsejaba Gandhi. Ésta es mi petición a los Reyes Magos. Que durante este 2011 recién entrado, en lugar de empeñarnos en cambiar al otro, quienquiera que éste sea, empecemos con nosotros mismos. Desde dentro hacia afuera, ése es el orden natural del cambio. Entonces los acontecimientos cobran otra dimensión, las relaciones mejoran, el tiempo se aprovecha y la vida cobra un nuevo sentido.

(Expansión)

Co-relaciones

Visto en el blog de Brisebois.

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120.000 números generando belleza, haciendo ciencia económica y, lo más importante, refiriéndose a vidas.

Unas más doradas que otras.