FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
Twitter
Síguenos en Twitter

Ganarse la vida: la buena vida

Refrescante la contribución de uno de nuestros apoyos, Alejandro Suárez, en Gaceta de los Negocios.

Habla de “ganarse la vida”, de ganarse la “buena vida” y de cómo el ecosistema no favorece ese ejercicio humano.

Asistimos a un momento importante, pues la agonía de un sistema que asimilaba vida a medios materiales está haciendo reflexionar a muchas personas.

Uno de los patrones recurrentes en esa reflexión es la mención a la necesidad de contar con una tradición de emprendimiento para poder regenerar una economía… ¿Con ello se ponen las bases para que la comunidad se gane la buena vid? ¿Existe algún consenso sobre lo que es la vida buena o buena vida? ¿Deberíamos trabajar por que lo hubiera?

Ya hace meses hablamos de la posición capital que el concepto de “creación” tiene en la misión de Fenareta.

Adjuntamos el texto:

Es habitual escuchar frases como “me gano la vida como puedo”, o simplemente “hay que ganarse (o buscarse) la vida”. Son frases hechas que nos acompañan y que forman parte del paisaje. No las comparto. La vida ya te la has ganado, el simple hecho de estar aquí ya hace que tengas todas las obligaciones y derechos que tenemos los demás. El matiz está en que lo que hay que ganarse no es la vida, sino, en todo caso, una buena vida. Eso ya no es tan fácil, todas nuestras decisiones, tanto las personales como las profesionales, van a determinar hasta qué punto y de qué manera nos pintamos a nosotros mismos en el mapa actual. En deinitiva cómo podremos buscarnos y ganarnos la vida. En medio de lo que aún es una intensa crisis económica que nos engulle, esa necesidad de sobrevivir llega a ser un desesperado grito al vacío. Una de las salidas profesionales a esta situación es el lanzarse a buscar oportunidades en primera persona, emprender un negocio, pero en el contexto actual esto llega a parecerse demasiado a “la carrera de la rata”, que retrata en sus libros Robert Kyosaki. Aumenta nuestra desesperanza el tener la intuición de que se trata de un esfuerzo que cae en saco roto, un ejercicio inútil y vacío ya que, busquemos la solución que busquemos, el terreno patrio no está abonado y no responde a nuestras expectativas. Recuerdo que no hace tanto tiempo, en el año 2006, el 90% de los emprendedores que había en nuestro país era vocacionales, muchos de ellos querían simple y llanamente comerse el mundo. El panorama ha cambiado, a día de hoy la mayoría de emprendedores lo son por necesidad, no por vocación, y no están preocupados por conquistar el mundo, sino más bien de poder pagar la hipoteca el mes que viene. Cuando regeneremos este ecosistema, cuando España logre que aparezcan un millón de nuevos iniciadores, veremos revertir la más triste de las estadísticas; la del número de trabajadores autónomos (¡poco más de tres millones de personas en un país de 47 millones de habitantes!).

Cómo montar una editorial con menos de 100 euros

Profesor de Universidad, apasionado de los libros y convencido de que había un hueco para una labor editorial diferente, se puso en marcha.

Primero estructuró lo que quería hacer, en siete ámbitos: Teología, Filosofía, Historia, Política, Derecho, Sociedad y Literatura. Pensando.

Luego fue rescatando manuscritos olvidados, leyéndolos y estudiándolos. Trabajando.

Después empezó a maquetar y a comparar texturas de papeles, formatos de portadas y tipografías. Llegó a conocer mucho del mundo editorial.

Un amigo de esos que se califican “minusválidos”, en sus infinitas horas de postración corporal, le montó la web, Tradere Editorial. Y él le pagó lo que pudo.

Se acercó a una imprenta que conocía de hace años y consiguió que lo trataran bien, confiaran en él y tomaran el proyecto como suyo, sin prisas, a largo plazo.

Fue trabajando en equipo.

Y ahorrando, de aquí y de allá, con toda la familia implicada en la obra, editó el primer libro en mayo de 2009. Una tirada pequeña, de 1.000 ejemplares, en rústica 150×220 mm. Condicionado por los recursos existentes, pero optimizándolos, sin grandes pretensiones. Un libro de un teólogo del siglo XIX y editado por primera vez en 1862.

Sin desfallecer, perseverando, fue vendiendo ejemplares, de uno en uno. Regaló también algunos, para promocionar, hasta llegar a dar salida a los 1.000.

Ahora, dos años después del primero, ya lleva editados varios libros, de Derecho, de Política, de Sociedad

Edita también Cuadernos como el de Chesterton sobre Lepanto, o el de Canals sobre Gálatas, y Lecturas tan originales como El espíritu de Viladrau.

Le llaman de alguna tienda, en alguna otra le dicen que sus libros merecen un lugar mejor, donde se los trate mejor… Algún sello editorial está pensando en unirle a su colección, pero él va tranquilo, sin dejarse ganar por los espacios grandes.

Finalmente, ya tiene un blog, Cosas de Tradere, donde va comunicando lo que hace la editorial, lo que le pasa y lo que piensa como editor.

Fenareta va a co-editar con él el primer libro de Economía: una tirada pequeña, de un libro excepcional.

¿Por qué? Porque alguien en cierto momento, esforzada y calladamente, ha emprendido un camino empresarial que hace bien a la Sociedad, aumentando sus posibilidades en varios ámbitos. De manera humilde y con la mira puesta en el largo plazo.

No está todo tan mal, ¿no?

Hay posibilidades, ¿no?

Esto es emprender por fines distintos a lo puramente económico, con lo económico como medio, con los pies en la tierra.

Y así, muchos otros emprendedores silenciosos que, día a día, van mejorando su entorno y aumentando las posibilidades, la libertad, de su Sociedad.

Nosotros estamos con ellos.

¡Ánimo!

¡Otra locura!

Era una idea que nos estaba rondando, y afortunadamente alguien la ha tenido también.

Globus se ha liado la manta a la cabeza y ha sacado Filosofía Hoy: una revista de filosofía. “La primera revista para los que quieren pensar, opinar, divertirse, reflexionar, criticar…

Con 6 revistas de hábitat y decoración, 10 de salud y belleza y una de tecnología, era hora de contar con una también de pensamiento. Algo es algo.

El primer número, con este sumario.

E incorporando ciertos formatos y aplicaciones que facilitan la consulta: CLICK. No es un ladrillo, vaya.

Pues eso, una gran alegría ante una gran creación.

Nos lo sopló Eduardo, que ya tiene blog. Café y cigarrillos (hedonismo volteriano explicado mediante el hacking personal).

APD – Pedagogía de la Alusión

Nuestros amigos de APD, con quienes nos entendemos bastante bien, andan trabajando en temas como estos.

Echad un vistazo.

Es esperanzador.

El club de los ex

Actúa, habla y piensa como si fueras a abandonar la vida en cualquier momento. No te demores, cada instante nos acerca a la muerte y nuestra inteligencia tiene una vida aun más corta.

Recuerda que solo se vive el presente, este instante fugaz, anguila ágil y resbaladiza. Lo demás, o se ha vivido, o es incierto.” Palabras de Marco Aurelio, emperador filósofo que conoció a las responsabilidades del poder, apremiando a vivir. No debe ser fácil abandonar el poder.

Cuando tantas personas quedan atrapadas en sus seductoras redes, algún embrujo especial debe tener caballero tan poderoso. Para muchos profesionales, la pérdida de poder abre un periodo incierto caracterizado por el vacío, el hastío o hasta la depresión.

En política, abundan los expresidentes que viven entre la nostalgia de un tiempo que se fue o el resentimiento de pensamientos y emociones agrias. La mente, clavada en un pasado irrecuperable, no puede pasar página y escribir capítulos nuevos. El personaje adquirió tal rango que engulló a la persona.

Desmarcándose de esta tendencia, las últimas semanas he charlado con varios hombres y mujeres, todos ellos ejecutivos de primera fila que en la actualidad disfrutan la experiencia del expoder.

Por unas razones u otras, en plena forma, física e intelectual, voluntaria o inducidamente dejaron la primera línea de batalla. Conversando sobre su momento vital, sin racionalizaciones traídas forzadamente a colación, era fácil encontrar un hilo conductor común. Primera obviedad, el teléfono suena menos, y además los que llaman no siempre son pesos pesados. La agenda, antes estresada y estirada al máximo, ahora tiene huecos para la reflexión, el ocio y un sinfín de retos profesionales.

En este selecto club de viejas glorias, se da una feliz convergencia. Por un lado, viven con la serenidad y paz del que ya no lleva en sus hombros la pesada carga de la cuenta de resultados. Accionistas, empleados, roadshows con
inversores, consejeros, clientes, viajes matadores no acechan como antaño.

Por otra parte, distan mucho de estar inactivos. Sea la asistencia a varios consejos, una conferencia que impartir, un libro que escribir, una inversión a estudiar, una reunión con emprendedores, una fundación o proyecto social que precisa de su talento y gestión, el día rebosa contenido e ilusión. La familia también ha sido una de las grandes beneficiadas.

Sacrificada en un océano de viajes, sobresaltos bursátiles, reuniones, negociaciones y decisiones, ahora dispone de un tiempo que antes le robaron. No cabe recuperar la infancia y adolescencia de hijos criados entre maletas y despedidas, pero el ritmo familiar agradece el actual equilibrio ocio-negocio. Deslumbrante en todos ellos es la claridad y hondura de su análisis. Ahora que no son actores principales de la película, estrenando distancia y perspectiva desde el patio de butacas, su diagnostico gana en finura y precisión.

Sea la globalización, los problemas de nuestro sistema financiero –opacidad e intervencionismo político–, los déficits de nuestro sistema educativo, el furo de nuestra juventud, la inviabilidad futura de nuestra arquitectura constitucional, su conversación arroja frescura, sinceridad y tranquilidad, no exenta de pasión y preocupación.

A todos ellos les he conocido en la cresta de la ola. Básicamente siguen siendo los mismos, pero reconozco mi debilidad por su actual fase.” El buen carácter es, de todas las cualidades morales, la que más necesita el mundo, y el buen carácter es la consecuencia de la tranquilidad y de la seguridad, no de una vida de ardua y constante lucha”, dice Bertrand Russell. Habiendo tanta tensión, nervios y crispación en los salones directivos, reconforta encontrarse con personas libres y ecuánimes. El fin de una vida buena es vivir con mayúsculas, y en ello están estos profesionales.

Egoístamente, pensando no en ellos sino en este país, tengo dos deseos. Uno, que vuelvan algún día a ejercer el poder, por capacidad y edad es más que factible. En su reentré aportarían el caudal de conocimientos, experiencias y relaciones del pasado, aderezado por la sabiduría, aprendizaje e independencia de esta “parada y fonda”.

Dos, en futuras reuniones en La Moncloa, sea quien sea el inquilino de palacio tan abrasivo, que inviten a una representación distinguida de estos ex. Liberados de las hipotecas del poder, sin extenuantes calendarios que cumplir, sus consejos y opiniones valen su peso en oro.

Santiago Álvarez de Mon, profesor del IESE.

Visto en CLICK.

Falacia animista y error fundamental de atribución

Las fases del euro

14/12/2010

En “Los Señores de las Finanzas” (Deusto, 2010) -un interesante relato de los conflictos monetarios y financieros en la Europa de Entreguerras-, Liaquat Ahamed reproduce la célebre frase de Keynes en la versión francesa de su “Tract on Monetary Reform”:

Cada vez que el franco pierde valor, el Ministro de Finanzas está convencido de que se debe a todo menos a causas económicas. Lo atribuye a la presencia de un extranjero en las inmediaciones de la Bolsa o a la misteriosa y maligna influencia de la especulación. Intelectualmente esto no se aleja mucho de que un hechicero africano atribuya una enfermedad del ganado al “mal de ojo” de alguien que pasa por ahí, o el mal tiempo al apetito insatisfecho de un ídolo”.

Crisis y falacias

Esa “falacia animista” descrita por Keynes en los años 20 ha reaparecido, lógicamente, durante la actual crisis financiera, en especial en quienes  –con frecuencia, de izquierdas- personifican el concepto abstracto de “mercados” y lo contraponen al principio de legitimidad democrática. Así, como ilustración, Santiago Carrillo escribía en “El País” del jueves pasado:

Read the rest of this entry »

¿Qué hijos?

Leopoldo Abadía (autor de ” La crisis Ninja “) dice en su artículo:

Me escribe un amigo diciendo que está muy preocupado por el futuro de sus nietos.

Que no sabe qué hacer: si dejarles herencia para que estudien o gastarse el dinero con su mujer y que “Dios les coja confesados”.

Lo de que Dios les coja confesados es un buen deseo, pero me parece que no tiene que ver con su preocupación.

En muchas de mis conferencias, se levantaba una señora (esto es pregunta de señoras) y decía esa frase que me a mí me hace tanta gracia: “qué mundo les vamos a dejar a nuestros hijos?”

Ahora, como me ven mayor y ven que mis hijos ya están crecidos y que se manejan bien por el mundo, me suelen decir “qué mundo les vamos a dejar a nuestros nietos?”

Read the rest of this entry »

Miedo a la riqueza

Lo reproducimos por su interés.

El miedo a la riqueza

Sr. Director:
Pocos se cuestionan a profundidad el por qué México, siendo un país muy rico en recursos naturales, tiene  un gran porcentaje de su población que vive en la pobreza.Hispanidad, martes,
14 de diciembre de 2010

Quienes se quejan de la pobreza, por lo general, culpan al Gobierno de la corrupción y a los grandes empresarios que la propician.

Por supuesto que hay una gran corrupción en unos y en otros, pero también la hay en los bajos niveles de la sociedad.

Ciertamente hay muchos personajes en la historia que han abusado de la acumulación de riquezas en perjuicio de las grandes mayorías, de ahí que rechacen el término riquezas que son conectados con los abusos.

Un término que no tiene tanta carga emotiva es “Calidad de vida”.

Esto es algo a lo que todos podemos aspirar que significa tener lo indispensable para vivir bien sin tener la necesidad de acumular bienes en exceso.

Lo que casi no mencionan es que los pobres tienen su propia responsabilidad.

Nunca nos hablan de la comodidad que significa ser pobres.

¿Comodidad de ser pobres?

Por supuesto, ser pobres tiene su comodidad, así se tiene a quien culpar de su pobreza.

Acceder a la riqueza tiene su precio: el esfuerzo.

Los pobres no siempre están dispuestos a hacer el esfuerzo para pasar de la pobreza a la riqueza.

Nadie pasa de la pobreza a la riqueza sin algún tipo de esfuerzo.

Nuestro país nos brinda miles de oportunidades para crear la riqueza, el problema es que no tenemos la educación para detectar todas esas oportunidades.

En cambio, hay miles de extranjeros que llegan a México con una mano adelante y otra atrás y a los pocos años son grandes empresarios.

Paradójicamente hay millones de mexicanos que se tienen que ir a Estados Unidos en busca del sueño americano porque aquí en México no supieron construir el sueño mexicano.

¿Cuál es la diferencia entre unos y otros?

Los extranjeros tienen un nivel de necesidad mucho más alto que el de los mexicanos.

Ese nivel de necesidad los hace estar más atentos a las oportunidades que se les presentan.

La educación que tenemos la mayor parte de los mexicanos tiende a hacernos más pasivos, más a la espera para que otros nos resuelvan los problemas que a nosotros nos corresponde resolver.

Muchas familias sobreprotegen a sus hijos para que no corran riesgos, les meten miedo para hacer las cosas, cuando son los riesgos los que  hacen crecer.

Nos meten miedo al fracaso, cuando son estos la fuente de aprendizaje para después cosechar los grandes éxitos.

Cuando somos niños nos enseñan a ganar siempre, pero se olvidan de enseñarnos a perder.

En la vida real se pierde y se gana, hay que aprender las dos condiciones.

La educación que recibimos en la escuela enfatiza la memoria de los datos, no la habilidad para crearlos.

Se nos da una formación para ser empleados, no para ser emprendedores.

No se nos enseña a observar y a crear las nuevas realidades, nos enseñan a solo vivir las realidades creadas por otros.

El mensaje oculto que nos trasmite el sistema educativo es “Pobre naciste, pobre eres y pobre morirás”.

Esto es una mentira, a menos que uno lo crea.

Uno puede nacer en la pobreza, pero no existe ninguna justificación para morir en esa condición.

Muchos hablan de reparto de la riqueza, la riqueza no se reparte, lo que debemos asegurarnos es de que toda la población adquiera una educación de calidad de tal manera de que todos podamos ser los creadores de nuestra calidad de vida.

Un pueblo bien educado no puede ser objeto de los abusos de los “Poderosos”

Existen todos los recursos materiales para que  podamos disfrutar de una mejor calidad de vida, pero para eso necesitamos una educación que la contemple.

Si los maestros viven en la pobreza, imposible que puedan trasmitir las claves de la riqueza a sus alumnos.

Es indispensable que los maestros tengan una calidad de vida aceptable para que  con el ejemplo trasmitan a sus alumnos las claves para mejorar la calidad de vida de sus alumnos.

En la mayor parte de los pobres existen mandatos que son dictados por el subconsciente para que no se atrevan a acceder a la riqueza.

Hay personas que confiesan que ellas mismas se sabotean cuando están a punto de  tener una oportunidad para mejorar su calidad de vida.

Hay otras personas que dicen abiertamente “No quiero salir adelante”.

Hay religiosos que usan los  versículos bíblicos para que sus fieles huyan de las riquezas y lo peor es que hay muchos que lo creen.

Es necesario saber que la Biblia tiene versículos que estimulan para alcanzar mayor bienestar.

La Biblia proporciona material para ser interpretada como cada quien quiera.

El tema amerita un investigación tal y como lo hizo Erich Fromm en su libro El miedo a la libertad.

Ernesto Partida Pedroza

Iberdrola por fin logra ver el bosque

Es un problema de las empresas: los árboles no les dejan ver el bosque. Inmersas en los problemas del día a día, no logran ver cada eventualidad en un marco general. Fenareta querría contribuir a que lo lograran.

Para ello usamos Faros: proyectos, personas o textos que nos ayudan a encontrar referencias. Y hoy hablamos de una persona que nos ayuda a ver el bosque entre tanto árbol.

Iberdrola ha dado un paso en este sentido -¿o no? ¿será pura propaganda?- y ha fichado al bosque por antonomasia, a Vicente del Bosque.

A quienes por razones deportivas tuvimos la suerte de conocerlo en su día (un día que viene de hace mucho tiempo, cuidando de muchos chavales de las categorías inferiores del Real Madrid), y aunque fuera sólo por un rato, no se nos olvida su categoría humana y su sabiduría filosófica, en el campo de deporte y en cada faceta de la vida.

Nunca fue, sin embargo, la estrella que otros han querido ser a toda costa. Hay ya libros sobre él, sobre todo desde que tropezó con el impostor éxito (en el Mundial), que junto con la muerte son los dos grandes óleos de bendición en la sociedad actual.

Iberdrola ha nombrado a Del Bosque miembro del consejo consultivo de Castilla León. Y la noticia, ante tanto fichaje estrella, parece reconfortante: como si la época invitara a acercar a este tipo de “filósofos” de la vida a la empresa del 2010, una empresa en crisis de identidad, con su moralidad cuestionada por todos con su legitimidad como institución creadora de riqueza en entredicho.

Entendemos que Del Bosque no va a asesorar sobre modelos económicos o a tomar canapés a las presentaciones de la empresa en la comunidad autónoma, sino a aportar sentido común y sabiduría de vida a las desiciones estratégicas de la empresa en la región: una región tan seria y tan poco dada a exuberancias como Castilla León. Dice mucho esta elección de la persona elegida, de la empresa que lo elige y de la visión que se tiene del futuro.

¿Es esta la época de los estoicos y de la filosofía pegada a la tierra, filosofia para el día a día?

¿Era la de antes, época de exuberancia irracional, la época de los platónicos o hegelianos?

¿Veríamos mejor ahora la incorporación, en la crisis, de un entrenador más mediático a Iberdrola, o preferimos al “gris” Del Bosque? ¿Por qué cambian nuestros criterios de reconocimiento y autoridad? ¿Buscamos imaginación? ¿Buscamos fiabilidad?

En Iberdrola, por fin, van a ver el bosque.

miembro del consejo consultivo de Castilla y León

Ponga un filósofo en su empresa…

…nos recomendaba Francisco Barrera hace cinco años en su post, que no tiene desperdicio.

Como los vinos buenos, parece que su escrito va ganando en valor a medida que pasa el tiempo. En 2010, con lo de la crisis encima, es muy fácil hablar de reflexión. En 2005 era quizá más osado hacerlo.

Cita, a su vez, al profesor Alejandro Llano, de quien ya hemos trabajado algunos textos, en este párrafo:

“El humanismo empresarial debe implicar una primacía de las personas sobre las estructuras organizativas, no se trata simplemente de que la organización no dañe al hombre que en ella trabaja, ni siquiera de que lo asista y proteja. Se trata de que lo considere un miembro vivo y activo de esa organización, un protagonista nato del drama que cada día se representa en la empresa.”

Puede encontrarse el resto del texto en Actualidad del Humanismo Empresarial. Alejandro Llano. Cuadernos Empresa y Humanismo, nº 26, Instituto Empresa y Humanismo. Universidad de Navarra.

Un nuevo faro para Fenareta.