FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
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Impartimos nuestro primer curso

Tras meses de trabajo preparando este proyecto podemos anunciar la celebración del curso de Filosofía Práctica para Psicólogos, que nos ha sido requerido por el Instituto de Interacción para acercar la filosofía y la práctica del asesoramiento filosófico a la comunidad de psicólogos.

Os adjuntamos el programa, que permite la asistencia a sesiones sueltas y al curso completo. Los detalles de los profesores, la inscripción, los objetivos, etc. los encontraréis en este link.

Si tenéis alguna cuestión la podéis probablemente aclarar escribiendo a nuestro email: bruno.zazo@fenareta.org

Quede constancia nuestro inmenso agradecimiento a los profesores por su disponibilidad.

Cordial verano a todos.

—-

Los temas que se abordarán en las distintas sesiones son:

  • Sesión inaugural: “Sócrates el psicólogo: la vida sometida a examen” (Benigno Morilla). 6 de octubre de 2011
  • Día I. Filosofía para aprender a vivir: ¿quién soy yo? (Mónica Cavallé). 14 de octubre de 2011
  • Día II. Darse cuenta: las dimensiones ético-políticas de la consciencia (Jorge Úbeda). 21 de octubre de 2011
  • Día III. El sentido de la vida ante la muerte (Maribel Rodríguez). 4 de noviembre de 2011
  • Día IV. Las grandes preguntas de hoy en día: el arte de preguntar-se (Mariano Betés). 18 de noviembre de 2011
  • Conferencia de cierre – “El pensamiento creativo: doce descubrimientos decisivos para el desarrollo humano” (Alfonso López Quintás). 24 de noviembre de 2011

Consciencia

En cierto momento de la “trayectoria”, el sujeto se hace consciente de la misma: la filosofía ha entrado en su “corta” vida.

¿Podría decirnos exactamente cuándo y cuál es el síntoma?

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Gracias a Filosofía de la ducha por detectarlo.

Luz, más luz

En la publicidad también se encuentran señales:

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La sorprendente ciencia de la motivación

Otra contribución de nuestra amiga María.

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Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Por amable contribución de María, que trabaja y reflexiona sobre la creatividad, contribuyendo a Fenareta desde varios ángulos.

Es Ken Robinson quien habla. Aparentemente sobre el TDAH.

Se habla del TDAH, sí.

Y de creatividad, de riqueza; de hombre y de mujer, de inteligencia creadora.

Y de enfermedad: de enfermedad no categorizada. Y de esperanza, de don, de futuro y de hijos; de ecología humana, de capacidad… Casi como si fueran categorías.

Y se habla con humor.

Fenareta comparte el enfoque, tanto para las personas que forman la empresa como para la propia empresa. No queremos conformarnos con acrónimos que intentan abarcar la realidad que no comprendemos. Preferimos reconocer nuestra ignorancia.

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Acusica

El “latino” (triste palabra francesa, apropiada hoy para la realidad que se describe) tiene muy interiorizada la ley, pero en sentido negativo: existe una especie de simpatía y camaradería hacia aquél que hace trampa, probablemente porque la ley, con eso de que desciende de lo alto, se considera más obra divina que humana: más imposición que acuerdo. Limita la libertad, señora de la época.

Aún resuenan los gritos de esa alemana que, aterrizado un vuelo en Barajas, voceaba a la tripulación mientras acusaba señalando a un español que se había puesto a hablar por el móvil con el avión en marcha. El único que no la oía era el del móvil…

No sacó la alemana en cuestión beneficio de la denuncia al español parlanchín, pues este ni siquiera dejó de hablar por su móvil. El pasaje ni se movió: si acaso se agitó en sus asientos ante el jaleo que estaba montando la “legal” alemana.

Sin embargo, en EE.UU. la denuncia o demanda qui tam se premia. Sobre ello nos hace pensar el artículo de Manuel Conthe en Expansión.

Todo empezó, como suele empezar, en el sector más innovador a la hora de experimentar nuevas prácticas: en el ejército. Así, década tras década, resulta que el self interest adamita -mal traducido como egoísmo al español- combinado con el temor a ser denunciado, sirven como mecanismo conformador del orden jurídico, a la más pura manera push. El señalar con el dedo tiene premio.

Esta es una visión descarnada del asunto: el denunciar porque hay recompensar por ello.

Pero ¿y el hacerlo por honor al bien, por motivos altruistas, sin esperar nada a cambio? Decía Kant (en Si el género humano se halla en progreso constante hacia mejor, 1798) con ocasión de sus reflexiones sobre el sentido de la Historia en referencia a la Revolución Francesa (sumatorio por excelencia de señalamientos, que luego acabó yéndose un poco de las manos y tomando forma de orgía sangrienta):

“Esto y la participación afectiva en el bien, el entusiasmo,

aunque como todo afecto en cuanto tal, merece reproche y, por lo tanto,

no puede ser aprobado por completo, ofrece, sin embargo, por mediación

de esta historia, ocasión para la siguiente observación, importante para la

antropología: que el verdadero entusiasmo hace siempre referencia a lo ideal,

a lo moral puro, esto es, al concepto del derecho, y no puede ser henchido por

el egoísmo. Los enemigos de los revolucionarios no podían con recompensas

de dinero alcanzar el celo tenso y la grandeza de ánimo que el mero concepto

del derecho insuflaba en aquellos, y el mismo concepto de honor de la vieja

aristocracia militar (un análogo del entusiasmo) cedía ante las armas de aquellos

que se habían entusiasmado por el derecho del pueblo al que pertenecían.

¡Y con qué exaltación simpatizó entonces el público espectador desde fuera,

sin la menor intención de tomar parte!”

¿Qué hay del whistle blowing en la empresa? Probablemente coincide su aceptación como noción positiva o altruista con la silueta de la denuncia negativa mencionada. Y es que, a fin de cuentas, lo de la ley del Oeste (en sus dos facetas) nos sigue sorprendiendo a este lado del océano.

Sin embargo, no hay que olvidar que el “Nuevo Mundo” se sitúa en el Occidente, en el atardecer. ¿Indicará ello destino y/o sentido?

¿Premiar la actitud proactiva en la empresa? ¿Incentivar a quien contribuya a la mejora del lugar en el que trabaja? ¿Fomentar la cultura del “sí se puede” y del “sí, debes” en la empresa? Preguntas que nos van surgiendo…

Dice Conthe:

Crónicas mínimas

El martes pasado se supo que los laboratorios GlaxoSmithKline han aceptado pagar al Ministerio de Justicia estadounidense 750 millones de dólares por las responsabilidades civiles y penales derivadas de haber producido en Puerto Rico varios medicamentos defectuosos financiados por la sanidad pública. Lo más llamativo de la noticia fue que la antigua responsable de calidad de los laboratorios, Cheryl Eckhard, percibirá 96 millones de dólares (esto es, el 16% de los 600 millones de indemnización civil). En efecto, la Sra. Eckhard, tras alertar sin éxito a la dirección de los laboratorios de los fallos que había detectado en su planta de Puerto Rico, fue poco después despedida y decidió demandar a su antigua empresa por las irregularidades que había constatado.

De Lincoln a la Ley Dodd-Frank

Su recompensa es consecuencia de la False Claims Act , que permite a los particulares entablar acciones legales contra quienes defraudan al Estado. Tales demandas, aunque secretas, son comunicadas a la Fiscalía. Si -como ocurrió en el caso de Glaxo- ésta las hace suyas, el denunciante (relator) recibirá una recompensa de entre el 15% y el 25% del importe obtenido por el Estado; si el Estado no hace suya la demanda pero el particular la mantiene y tiene éxito, éste recibirá entre el 25 % y el 30% de la indemnización que el Estado obtenga.

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DES-CONECTA

Voces desde la publicidad nos ofrecen este sugerente mensaje.

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Y dos botones de muestra, conversaciones recientes:

- “Quedan en un bar pero no hablan de nada, no saben, suena la música, se chillan algo pero no se oyen. Luego llega cada uno a su casa y se meten en el chat durante horas. Y me pregunto, ¿no se podían decir lo que se decían en el chat cuando estaban en el bar a centímetros de distancia?”

- “Es imposible irse de vacaciones con los niños. Están de mal humor, se aburren… Hemos tenido que deshacernos de las blackberrys para que salgan al sol y se bañen; y al cabo de unos días exigen volver a Madrid, donde tienen el ordenador y los móviles. Sí, les hackeamos el Tuenti porque ya no sabes ni lo que hacen ni con quien quedan.”

- “No saben hablar, no saben decir lo que sienten, usan palabras inadecuadas… Sin embargo todo lo escriben. El texto es lo único que no ha desaparecido. No leen libros, porque no tienen la paciencia para leerlos, pero leen SMS, posts… leen todo el día.”

¿Es la interacción con una pantalla que devuelve decenas de respuestas a nuestros estímulos comparable con la relación que se tiene con un rostro de una persona durante una conversación?

Be Good

Contribución de Eduardo desde el mundo de la ciencia. Sobre la interesante materia de los robots y su eticidad.

De especial interés es el párrafo:

“One way to ensure ethical behavior in robots that interact with humans is to program general ethical principles into them and let them use those principles to make decisions on a case-by-case basis.”

Para leer más, CLICK.

¿Obrar éticamente consiste en tener el “código ético correcto” asimilado en nuestra mente y ser capaz de aplicarlo de manera adecuada a las situaciones de la cotidianeidad? ¿Es educación y capacidad de juicio? ¿Influye el entorno?

A este respecto, recordemos el esfuerzo que se hizo en el mundo del derecho con la aplicación automática del mismo (fundamentalmente por la Escuela Clásica del Derecho Penal, con Carmignani y Carrara e influida por Beccaria), en esquemas lógicos consistentes en premisas y conclusiones.

Y, en un esfuerzo adicional, podríamos acudir a la Escuela Positivista italiana de Lombroso.

¿Es el delincuente un robot defectuoso, una persona que no ha acabado de desarrollarse, que no ha acabado de interiorizar el “código” que los demás se supone que tenemos bien asimilado?

Es recomendable la contemplación de una cárcel durante un buen rato. Especialmente cuando el paisaje circundante es bello. La de Soto del Real la hemos mirado muchas veces.

Probablemente en un futuro el encarcelamiento masivo de personas “sin código” -o con otro código- se verá con otros ojos, como sucede ahora con otras situaciones tales como las torturas de antaño.

Como se dice en este buen blog, de donde hemos sacado varias fotografías:

“La pena tiene por objeto de defender a la sociedad de los inadaptados y los socialmente peligrosos, en casos graves, a los primeros se les debe aplicar la pena capital y a los segundos abandonarlos  en una isla.”

Los sistemas los crean las personas. Y parece que, en determinado momento, el sistema tiene la capacidad de determinar quien pertenece al sistema y quien no. Incluso quien es persona. Para pensar, simplemente.

Cuerpo animado, espíritu realizado

Hoy tratamos de abstraer un poco más de lo habitual. Podríamos obtener con este ejercicio ciertas señales especialmente inesperadas por el lugar donde se hallan.

Víctor ha sido profesor de Estética y de Sociología. Le conocí trabajando las Confesiones de San Agustín.

La sencillez con la que enfoca los asuntos y su capacidad de escucha convertían las clases con el en un auténtico diálogo filosófico -cosa que, a veces, molesta a los alumnos, quienes pueden estar demasiado acostumbrados a copiar al dictado un mal resumen de un mal libro que un mal profesor les regurgite.

Hoy en “Voces” queremos escuchar la suya.

No sabríamos decir si es una voz desde el arte, la filosofía o desde la mística, pues el contenido de lo que os queremos presentar hoy lo escribió en junio de 2009 en el Monasterio de Santo Domingo de Silos y salió publicado este año en Glosas Silenses, esa revista que los benedictinos de Silos editan desde hace algunos años.

Víctor entra a analizar en la revista la esencia de la obra de arte, y leyendo su trabajo pensábamos en Fenareta, en la empresa, en la creación económica…

Habla en su trabajo de Aristóteles, y de la analogía que hacía el filósofo entre la energeia que dinamiza la cosa natural y la que dinamiza la obra humana, la obra técnica. La estela que dicha energeia deja a su paso por la obra (natural o técnica) es el orden de la misma, su origen y finalidad. Orden que constituye su belleza, cuya observación acaba por conducir a su creador, acaba llevando a su autor. Tenemos así el orden como la ratio essendi de la belleza.

En el obrar humano, por contraste con la creación natural, hay un plus de conciencia representativa, pues existe el resultado de dicho obrar primero en nuestro querer, anticipado, imaginado. Ese plus de conciencia, que convierte el hacer humano en consciente, diferencia la obra de arte (arte-facto) de la cosa natural. Volverá Víctor a ello.

Acude a continuación a analizar lo que el hombre hace en la vida: “está-viviendo-ahora” y “es del mundo por su cuerpo“. Vivir como un hacer que se “hace en mí”.

Subiendo un nivel, del individual al social, estamos ante el arte como ex-presión, comunicación de la interioridad de la vida, vida inter-subjetiva. La comunicación que siempre se produce, entre los hombres, a través de los cuerpos: obra de arte como corporalización o encarnación de la vida para comunicarse con otra.

Decimos “el arte” porque la obra (el resultado, el efecto) no es separable de la acción-arte-causa que la produce. Cosas naturales y productos de la técnica tienen sentido ontológico instrumental: la obra de arte no. No está al servicio de la famosa cura del Dasein.

Dado que la conciencia es siempre corpórea -el cuerpo nos acompaña siempre como ingrediente esencial de la vida-, su flujo acontece en contacto con la materia: este hacer del espíritu en contacto con la materia es la forma en la que el espíritu se ex-presa: se re-aliza. La obra de arte es la realización del espíritu.

He aquí la condición finalista del arte y su excelencia: el arte es depositario de una actividad humana excelente y su practicante, el artista, adquiere condición de super-humano. Libre en el sentido de no estar al servicio de nada, sabedores el artista y su obra de su condición repleta de significado en sí, se “enthou-siasman.”

Misterio del arte que se revela en tres momentos de fuerza: en la dirección de la materia, que ya es inseparable del espíritu (en el verdadero arte no se puede separar uno de otro; por contraste, el hombre normal, para su desgracia, no sabe poner espíritu en un lienzo o en una partitura); en la dirección del espíritu y en la respectividad de uno y otro.

La belleza de la obra de arte no puede ser hallada en la cosa física, sino en la relación de esta con el espíritu, pues la obra es la belleza encarnada, corporeizada.

En el momento actual, donde la vida del hombre son fragmentos, cabe probablemente sólo la belleza parcial, la belleza que se expresa y encarna en la fractura del hombre. Sigue siendo belleza, sin embargo. Mientras haya armonía en la relación entre el espíritu (como esté) y la materia en que se encarna, habrá belleza.

Parcial, pero belleza (a lo Quevedo).

Y ahora, bajando de nuevo a la arena de las organizaciones, dejamos alguna pregunta pendiente:

  1. ¿acaso no son las empresas creaciones humanas y ejemplos claros de encarnación de una conciencia en la materia?
  2. ¿su único fin es ganar dinero o pueden llegar a ser un fin en sí mismas: pueden llegar a tener sentido propio?
  3. ¿cómo de posible es acercar una concepción “artística” a la empresa, pensándola primero como arte-facto (de un “artista”) y luego, si fuera posible, acercándola un poco más al espíritu / conciencia?
  4. ¿qué es un arte-sano? ¿y una fabricación arte-sanal? ¿era artístico su trabajar?
  5. ¿qué sistemas económicos sustentan a las empresas de hoy y cuáles sustentaban a los artesanos medievales?
  6. ¿han seguido caminos paralelos el desprestigio de la institución empresarial y la desaparición del artí-fice? ¿hasta qué punto nos desagrada no saber quién está detrás y hasta qué punto nos tranquiliza conocer al “responsable”? Cuando preguntamos por el “responsable”, ¿acaso no preguntamos por aquel que tiene la capacidad de salirse del procedimiento y aportar algo de “sí mismo”, algo de su persona, para solucionar algún problema que ha surgido y que la falta de espíritu no puede afrontar?
  7. ¿es la responsabilidad social corporativa el remedio a la suma de las irresponsabilidades individuales de los artífices, que no han puesto espíritu en su trabajo?
  8. ¿es la obra de arte aquella obra que mayor responsabilidad contiene por parte de su autor?
  9. ¿qué es “poner espíritu” en el trabajo que se realiza? ¿qué es no ponerlo?
  10. ¿podría identificarse lo que algunos empresarios sienten por la obra que es la empresa que han creado con lo que siente el artista ante la suya?
  11. ¿puede ser “bella” la empresa? ¿debe aspirarse a la belleza en la organización?

Seguiremos pensando, preguntando y caminando.

El texto de Víctor está disponible para quien lo quiera leer, a continuación:

LA ESENCIA DE LA OBRA DE ARTE

Víctor M. Tirado San Juan

En esta nueva visita a Silos me he propuesto reflexionar junto a vosotros sobre este tema tan bonito y a la vez tan difícil de la obra de arte. El título hace resonar en nuestro espíritu la conferencia de Heidegger de 1935 en torno al “origen de la obra de arte”, y la verdad es que el enfoque que el pensador alemán hace del problema me parece acertado, aunque nosotros seguiremos nuestro propio camino.

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De yuppie a filósofo (soft y hard III)

No es nuestro el título, bastante atractivo.

Es de Julieta Balart, socia de Agama, a quien hoy traemos a Voces (desde el coaching), para que nos ofrezca nueva luz en nuestra búsqueda.

Y habla de autoconocimiento, y del directivo como ser humano, dando nuevas pistas sobre el asunto soft/hard que en su día mencionamos.

Hace referencia al aumento del nivel de conciencia de las personas (¿o de los seres humanos?), a la esencia y a “reaprender lo fundamental, lo olvidado, lo que estaba reservado a los filósofos“.

Asimismo, habla de autoría, de psicología transpersonal y de energía creadora… Seguiremos la pista. De momento, os adjuntamos el documento.