FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
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Caminando…

Ha sido una semana intensa: dando continuidad a los proyectos (que poco a poco parece que toman forma), manteniendo reuniones con futuros patronos (con Alberto García Casillas y con Luis Martín Cabiedes) y con los que están apoyando cada proyecto (Evaristo Palomar, Josefina Pooley, Miriam García Pérez, Eduardo Román) y abriendo nuevas posibilidades.

De momento, parece que cuentan con posibilidades tres proyectos de consultoría, uno de promoción y cuatro de divulgación. Los de formación esta semana quedaron en espera. Tuvimos una interesante reunión con la Escuela de Filosofía para ver vías de colaboración especialmente en este rubro.

Nuestro objetivo es comenzar a ejecutar los primeros proyectos con clientes e ir recorriendo el camino que dé lugar a la Fundación y a su equipo estable de trabajo.

En este sentido, hemos abierto camino:

  • con una fundación que quiere colaborar con nosotros a nivel de reflexión sobre las bases de su actuación, en tres líneas concretas;
  • con una asociación empresarial, que nos ha pedido un conferenciante y que quiere estudiar cursos de formación para el año que viene;
  • apoyando con asesoramiento e inversores que conocemos al primer proyecto empresarial que se le presenta a Fenareta, y que acerca el mundo del crecimiento personal al público que lo demanda (algo que Fenareta tiene como objetivo fundacional);
  • trabajando con Eduardo, Miriam y Gaspar Ariño el tema de los desayunos-debate;
  • viendo la posibilidad de encontrar financiación para un documental preparado por Eduardo que será bastante novedoso en su formato
  • y presupuestando la edición del primer libro Fenareta, donde trataremos de emplear un esquema editor novedoso. Si nos llegan los derechos de autor nos pondremos en marcha.

En tres semanas trataremos de celebrar la primera reunión de trabajo Fenareta para informar de todos estos avances (con nombres y apellidos) a los que estén interesados en formar parte de ese grupo de seguimiento -hay nuevos apoyos que no pudieron asistir a la primera reunión de julio- que habrá de confluir, en un segundo momento, en el Patronato (ya hemos recibido el certificado para la Fundación). Toda ayuda es bienvenida.

Asismismo, hemos tratado de añadir al blog algún link adicional que pueda aportar reflexión a los muchos seguidores que Ada logró interesar. Así, encontraréis en la columna de la derecha referencia a:

  • los libros que estamos trabajando (“Leyendo…”),
  • las entradas en otras páginas que nos van pareciendo interesantes (“Vistazos”)
  • y a los blogs que nos merecen atención especial (“Lugares para pararse a pensar”).

Parece que Fenareta va recibiendo una acogida amable en el mundo de las organizaciones y que la disposición a contar con nosotros existe.

Seguimos caminando…

¿Qué entiende Fenareta por “empresa”?

“Los filósofos que han especulado sobre la significación de la vida y el destino del hombre, no han notado lo suficiente que la naturaleza se ha tomado la molestia de informarnos sobre sí misma. Ella nos advierte por un signo preciso que nuestro destino está alcanzado. Ese signo es la Alegría. Digo la Alegría, no el placer.

El placer no es más que un artificio imaginado por la naturaleza para obtener del ser viviente la conservación de la vida; no indica la dirección en la que la vida es lanzada. Pero la alegría anuncia siempre que la vida ha triunfado, que ha ganado terreno, que ha conseguido una victoria: toda gran alegría tiene un acento triunfal.

Ahora bien, si tomamos en cuenta esta indicación y seguimos esta nueva línea de hechos,  hayamos que por todas partes donde hay alegría, hay creación: más rica es la creación, más profunda es la alegría”.

Henri Bergson

El socialismo marxista y el liberalismo capitalista han acabado por defenestrar el concepto de empresa y la antropología subyacente, al situarlas en medio de un dilema que no es tal: ¿libertad o justicia?

Los teóricos de la libertad han defendido el llamado “mercado” por encima de todo, mientras que los defensores de la llamada justicia social han dado la preferencia al Estado. De estas opciones han nacido las oposiciones mercado-estado, liberalismo-socialismo o riqueza-poder. Fenareta ofrece un giro radical en el pensamiento de la empresa, en paralelo con el giro que propone a nivel antropológico. La empresa es una persona, y la persona no es ni un lobo infinitamente voraz que caza por cazar ni un gusano ocioso deseoso de ser alimentado simplemente para engordar. La persona tiene un sentido y todo lo que hace, lo comparte.

Creemos en la persona humana con todas sus dimensiones, y consideramos que el valor de la misma se puede concentrar en la vida. La persona tiene un sentido, la Vida, y el sentido actúa de tractor, de elan, de impulso, de fuerza que impulsa a la persona a perseverar en su vida, a crear más vida, a buscar la verdad de la vida y a contemplar la belleza de la vida.

La persona crea valor cuando crea vida con lo que es y lo que hace. Crea valor cuando contribuye a la creación facilitando las circunstancias que hacen posible y digna la vida. Creando valor se perfecciona según su naturaleza: llega a ser lo que debe ser, lo que es. Lo consigue como individuo, pero fundamentalmente lo consigue en la comunidad en la que vive, que ayuda a vivificar y que le vivifica.

Desde esta estructura vital animada por la vida se crea lo valioso, la nueva vida. Esta creación produce en el hombre una intensa alegría al constatar con sus propias manos que la vida no cesa y que el bien triunfa en la lucha contra el mal.

La creación de la vida por el hombre se produce mediante la utilización de determinados recursos, limitados, que son los que configuran la creación económica. Esos recursos responden siempre a una organización, que es la que conduce a la consecución de los proyectos. Estar en camino de conseguir los proyectos es el síntoma de la justicia social, y no estarlo es la mayor injusticia social imaginable. La creación económica es la ordenación de recursos limitados de cara a proyectos que responden al sentido de toda actividad humana: la creación de vida.

La empresa es el modo habitual de organizar esa actividad de creación económica, con la única salvedad de que el comercio y el tráfico mercantil han perfeccionado hasta tal punto esa organización específica que la han dotado de personalidad económico-jurídica. Así pues, la empresa es la persona jurídica que tiene como vocación el crear vida de forma económica –con recursos limitados.

En su dinamismo propio (la creación de vida), la empresa cuenta con recursos limitados -bienes fabricados, aquellos que forman una suma limitada o nula: su distribución acaba por agotarlos- y otros ilimitados, bienes creacionales, aquellos que se pueden compartir o repartir y que nunca se terminan (tales como la bondad, la generosidad, la confianza, el sacrificio, el ingenio, la paciencia, etc.). –que serían

La empresa se convierte, en la visión de Fenareta, en persona cuya vocación es contribuir a la creación, desde su campo de conocimiento específico, la creación económica. Penetran, por tanto, la vida y el impulso vital dentro de la empresa, haciéndola emerger hacia el entorno –la comunidad, el mercado y el Estado- para ofrecer su mano creadora allá donde ella vea que se necesita.

Desde la empresa creadora, y obrando conforme al sentido, se alcanzan los proyectos, y el caminar hacia ellos, utilizando los recursos, limitados o ilimitados, conforma la justicia, siempre social. Así pues, el dilema no es tal y la vida puede realizarse plenamente, libre y justa.