FENARETA

“Hay dos maneras de difundir la luz… ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja" (Lin Yutang)
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Co-relaciones

Visto en el blog de Brisebois.

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120.000 números generando belleza, haciendo ciencia económica y, lo más importante, refiriéndose a vidas.

Unas más doradas que otras.

Trastorno por déficit de atención con hiperactividad

Por amable contribución de María, que trabaja y reflexiona sobre la creatividad, contribuyendo a Fenareta desde varios ángulos.

Es Ken Robinson quien habla. Aparentemente sobre el TDAH.

Se habla del TDAH, sí.

Y de creatividad, de riqueza; de hombre y de mujer, de inteligencia creadora.

Y de enfermedad: de enfermedad no categorizada. Y de esperanza, de don, de futuro y de hijos; de ecología humana, de capacidad… Casi como si fueran categorías.

Y se habla con humor.

Fenareta comparte el enfoque, tanto para las personas que forman la empresa como para la propia empresa. No queremos conformarnos con acrónimos que intentan abarcar la realidad que no comprendemos. Preferimos reconocer nuestra ignorancia.

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Creación económica (I)

Vamos inaugurando esta sección para los jueves. Su objetivo es acercar a las personas que nos siguen reflexiones y experiencias vitales sobre este importante concepto que, para la metodología Fenareta, es fundamental.

La Creación Económica.

Si hacéis una búsqueda en el blog veréis que ya se han dibujado algunas líneas directrices en este sentido. Se ha hablado de creación económica como creación de vida; de empresa creadora y de la significación de los recursos en todo el esquema. Asimismo, ha surgido un síntoma o un fruto “colateral”, la alegría, de la creación.

Pues bien, ya estamos dando los pasos en la cimentación de este concepto, utilizando “concretos” diferentes pero compatibles. Se irán citando en esta sección.

Recomendamos intensamente la lectura del libro de José Antonio MarinaLa creación económica“, uno de los que hace años más nos inspiraron en la gestación de lo que ahora es Fenareta.

Dice el resumen:

“Para el autor la empresa es el centro de la actividad creadora económica. La aparición de las “tecnologías de la inteligencia” ha acelerado los procesos de innovación, por lo que las empresas que no mantienen vivas sus capacidades creativas desaparecerán. La actividad creadora se da siempre en un contexto que la estimula o la bloquea. Un ambiente deprimido, rutinario, envidioso, que recela la innovación, limita las posibilidades creadoras. Marina impone como gran tarea social la configuración de una cultura de la creación, en la que la economía tiene un papel especial. Por esta razón, concede y exige a las empresas un mayor protagonismo en este Gran Proyecto Ético, por la gran influencia real que tienen en el mundo y por la cantidad de talento que concentran.

La riqueza de una nación ya no reside en el conjunto de sus bienes o de dinero sino en el talento y la suma de todas las posibilidades creadoras de sus habitantes. Gran parte de esas posibilidades dependen de la realización del Gran Proyecto Ético, en el cual han de tener acomodo las creaciones del espíritu. Si el talento es el gran recurso, cada talento despreciado es una fuente de riqueza perdida.

Este libro es, pues, una teoría de la inteligencia económica, que no materializa la inteligencia sino que espiritualiza la economía.”

Segundamano y trueque

Hace años, cuando conocí Berlín por primera vez, me llamó la atención encontrar en las calles, depositados en las amplias aceras, electrodomésticos. Fue la amiga que me acogió en la visita quien me explicó que los alemanes reciclan. Que intercambian o aprovechan objetos usados, y que las bicicletas o las lavadoras de segunda mano son objetos apreciados y que forman parte de la vida normal de los alemanes.

Su bicicleta, de hecho, esa bicicleta que horas antes de mi vuelo de regreso se empeñó en llevarme por última vez a callejear por la ciudad y que casi me hace perder el avión si no es por la contrarreloj urbana que me marqué en el último momento, era de segunda mano. Apenas le costo unos 20 euros.

En España estábamos con el euro, multiplicando el precio del café por seis de la noche a la mañana, aumentando exponencialmente la base de nuevos ricos, comprando coches de alta gama como su fueran utilitarios y camino de pedir la tercera hipoteca (comprados ya el piso y la casa vacacional, quedaba acometer la “inversión financiera” pura). Eso de alquilar (tan usual en Alemania) era de pobres. A lo sumo, tráfico de influencias en la adjudicación de VPO, y alquilar el piso dormitorio a 900 euros para ir pagando la tercera hipoteca. La banca invitaba al festín, hasta que le dejaron de prestar para prestar.

Siempre he pensado que el uso racional de las cosas es síntoma de desarrollo. Desarrollo que he observado tanto entre poblaciones relativamente pobres -esas que no han llegado a afanarse con las cosas- como entre poblaciones relativamente ricas -esas que ya no se afanan con las cosas.

El trueque -no entendido como un sistema económico propiamente dicho, sino como una forma sencilla de ajustar necesidades sencillas en entornos domésticos- siempre me ha parecido un síntoma de desarrollo, tanto económico como personal, por la funcionalidad que otorga a las cosas.

Tanto trueque como mercados de cosas usadas se ubican en este desarrollo. ¡Cuánta desazón produce la necesidad de comprar, usar y tirar, para volver a comprar en un ciclo sin fin! ¡Y qué sorprendente ese reusar la ropa de hermanos a hermanos, heredar los libros, utilizar con cuidado el coche 10 ó 15 años y tantas costumbres que, parece, ahora empiezan a recuperarse por una capa social un poco desnortada en los últimos años!

Parece que surgen y se rescatan algunas iniciativas en esta línea, moderando la necesidad emocional del español de comprar.

Un ejemplo, que usa el lema: “no gastes, cambia“, lo pone en marcha una ONG que promueve el trueque urbano. Se habla de educación para el consumo, de comunidad, de generar riqueza (fuera del sistema económico), del dinero, del poder, del capitalismo, de la economía, del bien del grupo… y de personas.

Con el uso de ciertos términos no estamos muy de acuerdo, pero no importa. Indica algo su presencia. Son pequeños pasos hacia un sentido. Ello afectará a las empresas, por supuesto.

Y nos alegra.